martes, 26 de enero de 2016

Luna y Antara I - Tierra de Osos y Forasteros

Había una vez una tierra de osos, en donde sólo había osos (curiosamente). En esta tierra habitaban los osos más grandes de la tierra que por su tamaño y voluptuosidad no podían habitar con el resto de los osos "normales". Para los osos gigantes de las praderas había reglas muy específicas entre ellas no interactuar con la naturaleza "común" así que no podían bajar de esa pradera nunca de lo contrario perderían la matriz de su misma alma, la cual ata toda esa energía llamada “espíritu” a toda vida terrenal. Para muchos pueblos antiguos de la zona, los osos de las praderas gigantes, los cuales se encontraban en todas sus leyendas, eran guardianes mismos de la tierra.

Ella, una cazadora profesional, buscaba la tierra de osos, pues maravillada por las historias que sus Abuelos le contaban cuando era niña, su sueño desde pequeña había sido tener un oso gigante de la pradera como mascota. Después de buscar por todas partes por gran parte de su vida, En un momento, encontró dicho “santuario”. Al entrar al mismo y encontrarse con los mismos, no pude contener su alegría, y con astucia, se colocó el objetivo de cazar o domar alguno. Ella intentó domar osos de las praderas prohibidas y por eso un oso se sentó en ella y absorbió su alma, ahora es parte de los osos gigantes. Y así vivió durante varios años, olvidándose de su vida pasada y siendo parte de los osos, sin embargo, a pesar de toda esa tranquilidad y belleza del lugar, algo estaba mal con todos esos osos...

Y así pasaron 100 siglos, hasta que de repente un viejo lobo apareció en la tierra de esos Osos. Toda la comunidad se acerco a mirar la llegada del forastero. Muchos osos reían riéndose del vejestorio que se encontraba enfrente de ellos, pues estos mismos gozaban de su salud y eterna juventud, mientras veían al lobo apenas sostenerse en pie...

Después de las risas un oso se percató de que nada había cambiado en la pradera, seguían gozando de su lugar. ¿Por qué un lobo de tierras ajenas podía cohabitar con los osos gigantes? Así que llevaron al lobo con Hursus, el oso que gobernaba las praderas.

Cuando Hursus vio que el lobo no perdía en nada la proporción de su tamaño ante los osos gigantes cayo en cuenta de que era un achachila, espíritu protector de los Andes. -Los osos gigantes no tenemos achachilas, nuestro legado es protegido por nuestro propio espíritu protector, la pradera sagrada, tu tan viejo y a punto de la muerte ¿Que vienes a hacer en estas tierras sagradas? - Mientras todos miraban al lobo esperando así una respuesta que los ayudara a entender el porqué de su visita...

El viejo lobo se sentó, pues estaba cansado de su largo viaje desde tan lejos… la otra cara del mundo. Tomo un fuerte respiro y tosió un poco. Ahí algunos Osos se percataron que el Lobo estaba ciego, a causa de la edad, el deterioro de su cuerpo era claro… la perdida de la vista fue inminente en ese entonces.

-Tengo un nombre el cual no puedo recordar, pues es un nombre que tuve en mi vida pasada. Mis compañeros, lobos pardos como yo, le solían llamar Antara. Así como su santuario de ensueño, nosotros, los Achachila, tenemos el nuestro, en la cordillera que suelen llamar Andes. Al igual que ustedes, somos inmortales, y no vemos pasar el tiempo. Solo observamos, a nuestros “progenitores pasados” desde lo Alto. Esos simios inteligentes que han llegado a poblar la tierra con el pasar del tiempo-

Hursus conocía una leyenda, casi rumor, sobre los espíritus protectores, pero en nada tenían que ver con los lobos. Su desapruebo fue inminente y lanzo un rugido de furia contra el lobo, parado en sus dos patas intentó intimidarlo -Sé que no crees en mi historia, pero tendrás que hacerlo, entonces como explicaras 'Hursus rey de los osos' a todos tus osos, mi visita a tus tierras sin que estas se destruyeran. Hursus bajo sus patas delanteras y gruño -los Achachilas son eternos dices, ¿cómo explicas tu vejez, esa condición deplorable en la que vienes?

El lobo sonrió y contesto: -Es la razón por la que estoy aquí. En los andes domingos como una especie de dioses para nuestros progenitores, se nos da la tarea de cuidar a uno y he perdido el mío, la diosa pachamama me ha quitado el derecho de observar desde los Andes pues no tengo a nadie quien cuidar y me mandó las tierras humanas, adquirí la mortalidad y con ello la tarea de encontrar al humano que tengo en protección. Los hombres no comprenden que los lobos somos pasivos y no matamos, así que cometieron un acto violentó contra mí y ahora me encuentro en estas condiciones. Al no encontrar el alma humana que debo cuidar he viajado hasta regresar a los Andes y me he topado con tus tierras, no soy del todo mortal puesto que aún me queda la esperanza de encontrar el alma que debo cuidar... Pero pronto esa tarea no será concluida, así que te pido acilo gran Hursus, hasta que mis horas se terminen de contar. Hursus se mostró compasivo y miro hacia el horizonte de sus praderas, - Lobo aquí las horas no existen...-

"A lo cual el Lobo irrumpió... - ¡Eso se debe a que hemos perdido esa pizca de humanidad que solíamos tener... cuando éramos seres llenos de Razón, emocionales y Terrenales... Ahora solo conservamos lo primero. El tiempo es uniforme, y para nosotros, seres ascendentes que vivimos en una dimensión arriba de la terrenal, el mismo es "relativo"... es plano, sin sentido. Pero... ¿Por qué cuidar a esos seres que habitan esa tercera dimensión? ¿Por qué observar y estar al tanto de las actividades de nuestro legado, el cual dejamos alguna vez éramos terrenales? El tiempo está ahí, creado por los Eones maestros, observadores y progenitores del Cosmos. Dicha cuerda dimensional se encuentra solo accesible en esta dimensional terrenal, con el único propósito de llenarnos de experiencias y aprender de todas esas almas que viven en conjunto, "atrapadas" en dicho plano hasta evolucionar a nivel conciencia... Nosotros, los espíritus o guardianes terrenales, hemos quedado estancados, en este plano... sin una trascendencia completa... esperando / buscando nuestra reencarnación para intentar una vez más cumplir aquel objetivo, sin embargo, muchos de nosotros lo hemos olvidado, y nos hemos acostumbrado a toda esta utopía... y a la maldición que llaman "Eternidad"... No es más que una farsa la cual deja su mascará y rostro al descubierto una vez que un servidor toca el fruto prohibido, volviéndose mortal."

Hursus- Busca tus tierras Achachila, y a tus humanos, en nuestro universo no podemos alejarnos de nuestras tierras o sufriremos, seremos cazados como intentaron contigo, nada más que esclavos de otra realidad... Antara- ¿A que le temes Hursus rey de los osos? Por qué reniegas de una tarea que quizás los haga libres. Hursus- Mi libertad es la de mi legado. Sí dejara estas tierras sí aceptará contra tu propia naturaleza volver a tierras de humanos, acabaría con mi especie y con ella un equilibrio en el cual reina La Paz de todos los que habitamos este universo. Lo único que te puedo dar es un oso que custodiar, sí eso te sirve para concluir tu misión ...

Antara miró al líder oso detenidamente y aceptó su oferta, después de todo, la costumbre muchas veces es más fuerte que todo lo demás… incluso que el miedo o el amor.
Hursus dio un rugido - ¿Quién de ustedes mis hermanos y hermanas se ofrece como acompañante de este forastero? ¿¡Quién de todos ustedes está dispuesto a perder su inmortalidad por este completo desconocido!? – exclamó Hursus, el cual mostraba perfecta rectitud y honestidad ante la situación. Todos los osos comenzaron a murmurar, nadie se atrevía a dar tan gran salto de fe… salvo una osa que salió de entre la multitud con la cabeza baja, pero sin titubear al dar sus pasos.

Hursus -Luna… la más tímida de todas, pero que en el fondo es de gran fortaleza- Susurró el gran oso.

El lobo miró atentamente a la aventurada osa, mientras la misma seguía caminando en dirección del gran jefe.

-Has elegido un destino fuera de nuestras tierras como parte de nuestro legado no podemos aceptarte nuevamente, ¿Estás segura de lo que vas a hacer?-

Luna no titubeaba pues veía en los ojos de Antara la respuesta a sí posible pasado, pues no recordaba de donde venía, y tampoco sentía ser una osa mayor como en sus tierras se sentían otras de su especie. Así que avanzo y cerró los ojos mientras los trozos de tierra a su al rededor se desprendían de las praderas. Antara agacho su cabeza como signo de gratitud y le prometió que ningún animal salvaje o un humano le haría daño en ese universo. Todos los osos miraron temerosos hasta que no hubo rastro de luna.

Hursus se levantó hacia su trono y dijo: las praderas son siempre para ella hasta que cumpla su misión, pero no debe saberlo o morirá al pensar que su destino está trazado, ningún mortal debe saber que su destino está trazado. Anatara recupero sus fuerzas y avanzo hacia Hursus y como gesto de amabilidad se tiró frente a Hursus.

-Agradecemos tu visita Antara vuelve pronto con luna cuando haya concluidos su tarea en la tierra. Dijo Hursus Morir- exclamo Antara Morir repitió Hursus.

lunes, 4 de enero de 2016

Utopía Onírica y Recuerdos Infantiles

*Esto aconteció dentro de ese mundo onírico en el cual amo mucho estar y recordar al otro día, pues no siempre lo recordamos. Lleno de posibilidades infinitas y todo gracias a nuestro subconsciente.*

Lamentablemente no recuerdo del todo el suceso, solo les platicaré un poco del mismo, solo lo que aún puedo recordar.

Me encuentro con ella, Ana, un amor infantil. Era amiga mía de cuando era solo un niño, tal vez solo 5 o 6 años. Tengo vagos recuerdos con ella, sin embargo, aún siento nostalgia al recordar la boda donde la dejé plantada, y me alejé de todos, por miedo y pena de estar frente a esa gran multitud. Después de todo, solo era un juego, pero algo me dice, que a pesar de mi mente infantil, en ese momento no hubiera sido del todo un juego, al menos no para ambos.

Tal vez por eso mismo nos distanciamos, y sé que no fue del todo nuestra culpa, pues nuestras mamas, amigas de la universidad, se distanciaron poco a poco, tal vez por su trabajo y su familia, entre otras cosas... la verdad es que es incierto.

*Igor Transformed Theme*

A veces me pregunto, que hubiera sido de nosotros dos si nos hubiéramos frecuentado toda la vida, como en esos días, donde eramos los mejores amigos. Aún recuerdo como jugábamos con su muñeca que comía sola, o yo mirándola a los ojos, esa sonrisa de niña... esa manchita en su mejilla, que me llamaba tanto la atención. (Dicha manchita era un lunar, y esto lo sabría años mas tarde... jaja, la inocencia de un niño, ya saben...).

Todos esos recuerdos con el tiempo se han ido, y cada día es mas difícil recordarlos. Cuando eramos niños, siempre negué que me gustará, pero ya saben... ¿Besos? ¿Agarrarse de la mano? ¡Iugh No! ¡Eso va en contra de la naturaleza de los niños! ¡Que asco!. Como sea, en el fondo se que sentía una fuerte atracción hacia ella... y eso lo supe años después claro...

Un día, ya adolescentes, la volví a ver. Nos la pasamos bien, platicamos mucho, me disculpé por haber corrido de nuestra boda años atrás... Y eso fue todo. Realmente eramos unos desconocidos... tal vez debí insistirle, seguir en contacto. No solo eso de tenerla en FB ya saben... salir, divertirse... hacer cosas juntos. Años después, me enteré estaba embarazada y esperando un hijo de su novio... fue una sensación rara al enterarme de esto... no de tristeza, pues ella se notaba feliz por la noticia, sino mas bien de nostalgia... de todos esos recuerdos infantiles junto con ella.

*Stay With Me*

Dentro de esta utopía, me encontraba con ella... salíamos juntos, nos divertíamos y reíamos. Me gusta mucho verla sonreír. La acaricio y la abrazo... dándole a entender lo tanto que la quiero y me gusta. Somos amigos desde pequeños, pero creo era hora de darle a entender lo que sentía por ella... se que solo me considera su amigo, pero algo me dice que en el fondo hay algo más... solo hay que trabajarlo y hacernos saber que siente el uno por el otro...

La molesto, le pico las costillas y las mejillas... bromeo con ella y la hago reír a más no poder... mi clásica forma de cortejo... no con todas las personas soy así, solo las que me atraen y me interesan. Saben que soy algo desconsiderado... indiferente... egoísta hasta cierto punto, pero cuando una persona me mueve el tapete... soy otra persona, soy Aldo realmente. (Es extraño).

Me recargo en sus hombros... me recuesto en sus piernas... es todo perfecto. Siento bien en abrazarla y verla sonreír... como si nada hubiera cambiado...

*Me doy cuenta que algo anda mal... ella estaba esperando un hijo... pero ella no lo parece... ¿Y su novio?... es ahí cuando me percato que esta historia es solo una Utopía... Una utopía en ese mundo onírico...*

sábado, 3 de octubre de 2015

Deshago y Cortesías

Esto aconteció hoy Viernes 2 de Octubre. Decidí esperarla un par de minutos para salir juntos (al menos acompañarnos a la entrada principal). Al salir, ella decidió acompañarme un par de cuadras desviándose ligeramente de su ruta. Ella pensaba ir al cine con una amiga (supongo).

Platicamos un poco de cosas distintas, nos fijamos en un tema, el cual ella decía se encontraba feliz porque próximamente viajaría unos cuantos días a US, y por lo que la he conocido, ella es una persona que le encanta viajar (creo me hace falta a mi también, tengo años que no lo hago debidamente). Su sonrisa pintada en su rostro lo decía todo, inclusive la energía tan positiva que emanaba de ella mientras me platicaba todo el plan. Su prioridad (y preocupación) principal respecto a esto era el  pedir 1 par de días libres para poder realizar el viaje, a lo cual el jefe de la agencia se lo había concedido. Después de todo, ¿Quién puede decir que no a tan bella mujer? (Sonrisa)

Cambiamos de tema de manera abrupta, y empezamos a indagar en el tema suscitado algunos días, su enojo y diferencias con sus diseñadoras a cargo (y amigas). No indagaré mucho en el tema porque no me apetece escribirlo, para mi es un poco indiferente, sin embargo, me afecta un poco verla tan estresada, preocupada y triste. Yo soy una persona directa, y le hice saber mi opinión, no siempre puede ser "la buena del cuento". A veces hay que sacar cuernos y volvernos "el villano" pues solo así las personas entienden. Una buena platica entre ellas 3 podría solucionar las cosas, pero se tienen que decir sus verdades, es la única manera.

Después de un momento, y ver sus expresiones, que iban desde fuertes, de enojo, coraje hasta tristeza y confusión durante un rato, empiezan a emanar algunas lagrimas de ella. Sigue platicando, mientras llora poco a poco, se limpia los ojos con sus dedos y me expresa que no quiere llorar. "Llorar nunca es malo, al contrario" le contesto a lo cual la tomé de sus hombros con mis manos, haciéndole saber que estaba ahí con ella. Ella contestó con un abrazo (lo cual no me esperaba para nada). Este fue algo rápido pero cálido a mi parecer. Se empezó a tranquilizar.

Indagamos un poco en el tema. Le aconsejé un par de cosas. Hora de irse. Decide llamar un transporte privado, sin embargo, no tiene saldo en su tarjeta asociada a la app. Le ofrezco pedirlo por ella, y después de unos minutos el auto estaba en camino. Ella pregunta que como me paga el mismo, y decide hacerlo con efectivo. Rechacé si dinero insistiéndole que era una cortesía mía (no fui tan propio en ese momento, lo admito). Me alejé de ella un poco pues ella insistía en darme el dinero, parecíamos dos niños discutiendo, eso me pareció gracioso un poco y me reía mientras ella seguía insistiendo. Le comenté que dejara que la vida le regresara algunas cosas con pequeños detalles, ella dejó de ser tan insistente y accedió.

Al momento, llegó el auto. Ella me dio las gracias por escucharla y por el transporte. El conductor salió a preguntar si era Aldo y ella dijo que sí. "¡Que nombre tan femenino tienes!" exclamé a lo cual los dos reímos. Ella dijo un par de cosas con voz grave, imitando a un hombre. Seguimos riendo.  Nos despedimos y me agradeció de nuevo. Le abrí la puerta y abordó el auto.

lunes, 24 de agosto de 2015

Romance en Algún Lugar de Europa

Estábamos en esa gran ciudad, a las que muchas personas anhelan visitar al menos una vez en su vida. ¿Qué cómo llegamos ahí? Lo ignoraba totalmente. Eramos unos cuantos, no muchos, pero los suficientes para hacer de ese viaje una experiencia placentera...

No sabía con exactitud en dónde nos encontrábamos, pero parecía París o Florencia, la arquitectura era acorde a las descripciones o demás imágenes que todos hemos encontrado en Internet alguna vez. Ella sonreía como siempre. Y ese hecho me hacía sonreír a mi. Su sonrisa era algo que me cautivaba completamente, como ninguna otra sonrisa lo había hecho hasta estos momentos... Era la sonrisa de un Ángel... Un ángel perdido en esa urbe inmensa. (¿Un ángel caído tal vez?)

*Bloqueo, no recuerdo nada de esto*

De un momento a otro estábamos en esa plaza publica, pero a pesar de su gran tamaño, había poca gente, nada comparado a las plazas públicas en México. Estábamos en una explanada, con una fuente tocando nuestras espaldas, la brisa hacía que pequeñas partículas de agua tocaran nuestros cuerpos de vez en cuando. Era agradable.

Lo mejor de todo dentro de ese viaje no era el hecho de que podíamos conocer esa ciudad, perdida en alguna parte de Europa, (al menos no para mí). Lo mejor es que podía convivir con ella, hacerla reír y observar esa felicidad que transmitía a los demás, pues estábamos consciente que su vibra se expandía a toda las personas dentro de nuestro grupo. ¿Acaso tenía una especie de don? Nunca lo sabré...

Me senté al lado de ella y empezamos a platicar, no recuerdo de qué platicábamos o cuanto tiempo estuvimos haciéndolo, solo buscaba un pretexto para estar con ella y verla feliz, provocar esa sonrisa que tanto anhelaba ver. Los demás se encontraban sentados a nuestros lados, otros cuantos se encontraban en los alrededores caminando o haciendo cualquier clase de actividad... Era un rato libre donde el tiempo se detuvo y no había nadie más realmente (al menos no para mí). Solo ella. Es ahí donde me percaté lo tanto que me atraía esa mujer...

Pasaron no se cuantos siglos. Llegó ese momento de silencio, donde ninguno sabe que decir, pues todas las palabras y risas se agotaron, y nos miramos fijamente. Pude ver esa mirada que tanto me encanta... la de los ojos entrecerrados justo después de terminar de reir, y a lo cual los abrió completamente. Vi su pequeña boca y sus labios y me acerqué sin pensarlo... ella cerró los ojos y correspondió el beso *(Solo de recordar/pensar en esto me provoca una emoción inmensa, ¿Qué pasa conmigo?*). Fundimos nuestros labios en un apasionado beso... de esos que trascienden toda descripción... solo puede saber que tipo de beso es este aquel que lo haya experimentado, no hay palabras para describirlo... Pasé mi por su mejilla y la deslicé por su cuello hasta su nuca, acariciando su cabello. Mi otra mano paso por su cadera, abrazándola y acercándola a mi. (*Y al momento de recordar/escribir esto también siento una emoción muy fuerte*).

Nos perdimos completamente en ese beso, ella correspondía lo que sentía con sus labios y sus brazos. Sus suspiros me mataban poco a poco. Me recosté un poco en ella y despegué un poco mis labios de los de ella, los moví lentamente rozando su piel, pasando por sus mejillas y pasando al cuello... ella giró su cabeza y me abrazó con mucha calidez. Empecé a besar y a acariciar su cuello y su pecho... Poco a poco nos excitábamos más, y no de manera morbosa o parecido... era más como de manera pasional... En ese momento, donde no podíamos contenernos por mucho más tiempo, alguien atrás de nosotros nos llamó, y reaccionamos, separándonos un poco apenados, sin embargo, me encontraba algo molesto y respondí con una voz negativa... ¿Por qué tenía que interrumpir aquel momento?.

Se disculpó y sin más se fue, pues se había percatado de su error. La miré y ella sonrió, nos dimos otros pequeños besos... Los dos cruzamos sin saber nuestros pensamientos. Todo eso había acontecido en un lugar publico, lo cual no era del todo correcto y cómodo, sin embargo, esa pasión nos alejó de la realidad todo ese tiempo... teníamos que estar en un lugar mas privado. Ella me invitó a ir a un lugar mas adecuado para esto a lo cual accedí. Se levantó y me ofreció la mano y la seguí.

"Me tomó de la mano y me guió de manera cautiva a algún lugar que ni ella realmente sabía si existía... Yo solo miraba su silueta, su imperfecto cuerpo a ojos de cualquier otra persona, pues era todo lo contrario para mi... Su belleza inmensurable mientras ella buscaba aquel lugar, esa curiosidad, esa expresión pensativa... Dicha atracción no era meramente física o intelectual... iba más allá, una atracción energética, como una atracción de una Alma por otra.."


*Poco a poco se desvaneció el sueño, nunca pudimos encontrar un lugar adecuado y este se tornó oscuro... y tomó otro curso totalmente distinto. Nunca sabré en que acabará esa historia Utópica, sin embargo, al abrir los ojos en la mañana me encuentro con una felicidad inmensa y una paz infinita... Después de todo, las personas vivimos de sueños. En mi mente solo está su nombre y su sonrisa.

¿Quién es esta persona realmente? ¿Por qué me provoca esta atracción tan fuerte hacia ella?*

martes, 4 de noviembre de 2014

Último Paseo

Y me encontraba ahí, recorriendo una vez más uno de esos ríos a los que mi mente le gusta recrear de vez en cuando, pero ahora todo era distinto. En primer lugar, porque el río era tranquilo, la corriente era suave, y la profundidad era poca. En segundo lugar, y lo más importante, me encontraba con ella, la mujer de la cual vivía enamorada en ese entonces.

Caminábamos en búsqueda de lo incierto, siguiendo el río a contracorriente y curiosos de que podíamos hallar al final. Los ríos son muy largos, en el fondo sabía (como siempre) que no llegaríamos a terminar de recorrerlo completamente, pero ahí estábamos, alentándonos y sonriendo, tomados de la mano.

El agua nos llegaba a la espinilla, como mencioné, no era tan profundo. Como lo pensarán, efectivamente, caminábamos dentro del río. Nuestros pies llenos de agua, pero con una frescura incomparable. A nuestro alrededor, un bosque no tan espeso. Libre de arboles en algunas partes.

Le propuse salir del agua, para no estar mojados todo el tiempo, era agradable caminar dentro del río, pero también quería hacerlo por fuera, a la orilla, evitando esa precaución de ver por donde pisabas, aunque el peligro fuera mínimo realmente. Era una pequeña carga menos.

Salimos y seguimos nuestro camino. No decíamos mucho. Solo sonreímos, suspirábamos y nos apretábamos la mano fuertemente el uno al otro. En cierto momento, nos encontrábamos con una parte del río la cual era una especie de lago, muy grande. Mire a los orillas y me percaté de su dimensión. Para seguir el camino que el río dibujaba, teníamos solo dos opciones: Una, rodear aquel lago por la orilla, lo cual sería tardado a decir por la dimensión del mismo y el terreno irregular. Dos, meternos y caminar dentro del agua, avanzando por el centro y así reduciendo el camino y el tiempo que haríamos. Nos detuvimos un momento…

“La mejor opción es ir por en medio del lago” pensé. Miré sus ojos y pude ver que concordábamos con esto, sin embargo, yo estaba inseguro de tomar esa opción. Expresé mi preocupación. A pesar de que el río era poco profundo, tenía miedo de que el lago en alguna parte no lo fuera, a lo que agregaba mi falta de habilidad a la hora de nadar. Di un paso atrás. Ella me tomó de la mano y me hizo saber que no pasaba nada. Que podíamos intentarlo, ella, por lo que veía, me aseguraba que el nivel del lago no eran tan profundo, que tal vez a lo mucho me llegaría al pecho o a los hombros, y de no ser así en algún punto, podríamos salirnos y seguir nuestro camino por la orilla.

*Pensamiento externo*
¿Qué significaba realmente seguir nuestro camino por la orilla?


Accedí a intentarlo. Dimos unos pasos cuando nos percatamos de esa gran estructura. Una especie de base. La base de una pirámide hecha de arena. No era tan grande, pero tampoco diminuta. Tal vez tenía unos diez metros de distancia de cada lado. La altura no era mucha, tal vez un metro o un poco más. A pesar de estar hecha de arena, era sólida, como esa arena húmeda la cual es un poco difícil de “romper” si es bien colocada. Por mi mente me pasó un sentimiento de nostalgia, pues dicha estructura me resultó muy familiar. Pensé por unos segundos y recordé que la misma había sido hecha por mi tiempo atrás, solo que un modelo a escala pequeña. Había hecho algunas otras (de hecho, nunca he sido bueno para construir cosas en la arena), pero por mi mente pasaba esa pregunta… ¿Por qué esa estructura? ¿Qué hacía ahí?

Pasaron unos instantes y ella se recargó en la misma, la cual le llegaba a la cintura aproximadamente, o al menos el primer nivel que servía como base. Me acerqué a ella y la abracé, para después fundirnos en aquel beso… que tal vez sería el último. Todo se aclaró en mi mente y el tiempo se detuvo eternamente… No hubo más después de eso.

viernes, 21 de marzo de 2014

Utopía Y Despedida

De pronto me percaté que me encontraba con ella caminando, tomados de la mano. Los dos platicábamos y reíamos sin pausa. Ver su sonrisa me hacía infinitamente alegre. No aguantaba las ganas de abrazarla, a lo cual lo hacía de vez en cuando a lo largo de nuestro trayecto. Me gustaba abrazarla por la cintura desde atrás y hacerle cosquillas, a lo cual ella solo reía, pidiendo que parara.

En varias ocasiones nuestras miradas se paraban viéndonos mutuamente, esperando ese momento exacto donde nuestros labios se juntaran uno con otro. Esos besos jamás los olvidaría. Poco a poco recorríamos esas calles con nombres de playas, para por fin llegar a su casa y decir adiós por el aquel día, o al menos eso pensé en aquel momento.

De un momento a otro, pasó por mi cabeza, que ella era muy distinta a como lo era antes. Siempre había sido una mujer feliz, pero su forma de ser y felicidad eran distintas ahora. No parecía ser la "amiga" que conocí en la universidad en aquel entonces... parecía una persona distinta. Aún así, permanecía tan linda y tan perfecta... como aquellos días pasados en clases.

Oscureció, y justo en ese momento llegamos a su casa. Saludé a sus padres en la entrada y nos despedimos, con una mirada llena de alegría y ansias por el día siguiente... aunque ninguno de los sabía que no habría otro día. Todo era un sueño utópico.

"Adiós Fernanda" le murmuré al oído mientras me alejaba de ella después de ese último beso y soltaba mi mano. Di media vuelta y me aleje mientras ella cerraba esa puerta... esa puerta la cual nunca fue abierta...

lunes, 3 de febrero de 2014

Worlds in Collision

¿Recuerdas aquel día? Donde nuestros mundos chocaron espontáneamente. Dicho fenómeno duró miles de horas, sin embargo, y a ojos del universo, fueron segundos...

Esos momentos donde vimos nuestros ojos como soles resplandecientes... vimos nuestras mejillas como nebulosas en ese vasto océano negro, llamado Universo. Esas sonrisas, carentes de eco, pues allá afuera no había sonido y ruido... solo pensamientos infinitos.

Lo incierto aconteció en aquella ocasión. Todo se vino abajo... pues cuando dos objetos se acercan demasiado, mas que tocarse... chocan mutuamente, hasta romperse en fragmentos... Muchas veces pasa así con las personas.

Y a pesar de dicho evento lleno de destrucción... no hubo eco... pues allá afuera no hay ni sonido ni ruido. Solo pensamientos infinitos esperando...


miércoles, 10 de julio de 2013

Encuentro

Tomó el mismo transporte que ella. Caminó y se sentó del otro lado de esta, estaban de frente, uno al otro extremo del otro. Se miraron uno a otro, mientras desviaban sus miradas tratando de ocultar esto, cruzaban sus miradas por un segundo al ver que el otro volteaba... El sonrió mientras cambiaba de canción... buscaba una que le llegara a la mente en ese momento.

 Pensó en preguntarle su nombre, o buscar algún pretexto para hacerlo... tal vez bajarse en el lugar que ella se bajara, y después pensaría en lo demás... pasaron por su cabeza un sin fin de ideas, de que podría, o no podría pasar, después de todo, ¡Esta vida se basa en elecciones! Y esta gira en torno a esto... tal vez pudieron haber sido amantes... tal vez en ese momento ella lo hubiera ignorado.... como sea, la mirada de él se quedó impregnada en su pelo color turquesa... en su rostro... después, volvió a pensar lo anterior un par de veces más... desviaba la mirada cuando ella lo volteaba a ver... tal vez se sentía atraída, tal vez molesta al sentir sobre ella aquella mirada. 

Minutos después, ella bajó... el nunca se atrevió a hablarle y con una cara de tranquilidad, llegó a su destino, mientras se decía a el mismo "habrá otra oportunidad" la cual era incierta realmente...

jueves, 28 de marzo de 2013

Z-Madness


Z-Madness
(Fue un sueño, pero lo relataré como una anécdota).

Se me hacía tarde para llegar a clases. Entre semana recuerdo tomaba clases normales mientras que los sábados iba cerca de la misma escuela, a dos cuadras, a tomar cursos de inglés. La verdad que me aburría demasiado asistir a clases, no me llenaba del todo y varias veces me quedaba dormido en ellas o simplemente no asistía inventando cualquier excusa.

En aquella semana, recuerdo haber  ido al centro a jugar Yu-Gi-Oh! Ese mismo día me encontré a Doby y a su amiga Samantha, que iban a ver y a comprar cosas a la plaza. Me junté con ellos mientras platicábamos. En algún momento del recorrido llegamos a un puesto de playeras de metal, rock, etc… se me hizo muy linda la chica que atendía. Tez blanca, rostro fino y pelo rojo. Era hermosa y empecé a preguntar y a hacer plática con ella. Concordábamos en “gustos musicales”. Lo relato y hago énfasis de esa manera, porque le comenté que tenía años de no escuchar metal como tal. Se me hizo muy peculiar su forma de pensar. Decía que solo niños tontos le iban a comprar playeras “emo” y de grupos asquerosos en ese local, mientras que en el otro en la otra plaza cruzando la avenida compraban cosas y playeras metaleras. Le pregunte por sus grupos que escuchaba y ninguno conocía. Me sonaron de igual manera  a grupos que creen “tocar metal”. Como sea, pasadas las horas regresé a mi casa, comí y el día terminó cuando me fui a dormir. Al otro día tocaba inglés, así que decidí dormir temprano.

Al otro día, asistí al lugar de clases de inglés, pero algo ese día me daba demasiada flojera, por lo cual no apure para llegar a tiempo. Lo que me gustaba de los sábados, es que al finalizar las clases de inglés, fuera del lugar se colocaba un “Tianguis” friki. ¿A qué me refiero con esto? Que vendían cosas de anime, comics, coleccionables y claro está, Yu-Gi-Oh! Me acerqué a un puesto al cual nunca me había acercado. Se me hizo linda la mujer que atendía (yo y mis gustos por gente mayor a mi) y empezamos a hablar de cartas y precios. Al poco rato, decidí entrar a la clase. Al llegar a esta, me percaté que había finalizado. Había estado demasiado tiempo afuera. No tuve más opción que salir del lugar.

Justo a un lado de este, se encontraba una segunda parte de la misma, la cual estaba en obras negras. Parecía más una fábrica abandonada. Tal vez lo fue antes de convertirse en plaza, pero de igual manera la parte de la plaza no era tan lujosa. Supongo que mi teoría era acertada. Por más raro que parezca, justo en el lugar organizábamos una especie de fiesta. Varios conocidos de curso, de la prepa y algunas otras partes habían asistido. Se rumoreaba algo acerca de que en el lugar había Zombis. (Décadas atrás había habido una epidemia zombi en el mundo, la cual fue erradicada, los zombis que quedaron fueron usados para usos experimentales y “lucrativos” por la gente. Estos eran demasiados, tal vez la 1/3 de humanos en el planeta en ese entonces, por lo cual había muchos para todo el mundo. No se había encontrado la cura para ese entonces. Muchas investigaciones habían claudicado en tal búsqueda años atrás).

Se rumoreaba que al otro día había un evento sorpresa donde la gente podría tomar armas blancas y cazar y matar zombis en el lugar. Nadie conocía al patrocinador, o si incluso habría un evento y este estaba bajos las leyes. Muchos curiosos llegaron al lugar, y estos esperaban afuera de esta parte de la plaza (o fábrica). Nosotros, nos las habíamos arreglado desde temprano para infiltrarnos sin ser vistos.

Acercadas las 6 de la tarde, cuando el día iba cayendo para convertirse en noche, decidimos explorar el lugar, y buscar las armas necesarias para “jugar” dicho evento, y tener las mejores posibilidades antes que las personas entraran al lugar al día siguiente. Nos separamos. Empecé recogiendo una llave inglesa abandonada y un pequeño fierro. Bajé a planta baja, donde estaba todo hecho un desastre y abandonado. Escuché un ruido. Este provenía de unas escaleras que se encontraban en el suelo, las cuales imagino daban al sótano. Me quede observando un momento. Era uno de ellos, el cual subía el lugar. De momento, entre las puertas y demás vi como otros entraban a la sala. No eran solo zombis, eran infectados. De esos que pueden correr, ustedes saben. Corrí rápidamente antes de ser visto por todos, mientras unos cuantos me perseguían, alerte a uno de mis compañeros, el cual se encontraba en unas escaleras y plataformas de malla de acero rígido. Me percaté que al fondo había una gran cantidad de infectados viniendo hacia nosotros. ¿Qué diablos estaba pasando? Me pregunté. Si había un evento, este debería de haberse realizado al otro día, ¿Entonces de donde salían todos ellos? Una cosa era pelear contra zombis, pero otra muy distinta eran los infectados. ¿La gente de afuera estaba al tanto de esto?

Subí las escaleras rápidamente, y me encontré a metros del compañero que les comenté. Él estaba al tanto ya de la situación y había cerrado con cadenas la reja, así tapando el paso a los infectados que corrían hacia nosotros. Sin embargo, otros cuantos los cuales me habían perseguido nos acechaban. Encontré otra pieza de acero, la cual era fuerte pero muy pesada. Traté de levantarla, pero me fue difícil, por lo cual decidí dejarla ahí. En ese momento, uno de ellos se lanzó contra mí, pero mi compañero lo rechazo tirándolo del lugar donde estábamos y cayendo al suelo.  Otro escalaba por los tubos sin mucha dificultad, tratando de llegar a nosotros. Esto me sorprendió. De un golpe lo tiré y cayó igual que el otro. Teníamos que salir del lugar. Empezaron a escucharse gritos y quejidos por el lugar. Volteé a la reja que estaba encadenada, alertado por los golpes de nuestros enemigos hacia esta. Me quede atónito. Los golpes de uno eran demasiado fuertes, parecía tener fuerza sobre humana, mientras que otro a su lado golpeaba la reja con unas hachas, una en cada mano. ¿Pero qué diablos estaba pasando? Esos no parecían simples infectados. De un momento a otro la reja cedió. Uno se lanzó contra mi compañero, el cual cayó al suelo. Yo, lleno de pánico, y sin poder hacer nada, caí hacia atrás para después reintegrarme.


Miré a la parte de abajo como un hombre de tez oscura corría rápidamente hacia la entrada. Mi instinto en ese momento me hizo seguirlo. Di un salto y corrí atrás de él, el cual corría sin cesar y por más que alcanzarlo, nunca pude. Los infectados corrían atrás de nosotros, y me alcanzaban con cada segundo que pasaba. Desesperado, respiraba profunda y agitadamente. Entonces la entrada empezó a temblar y a caerse. Por un espacio aquel sujeto salió corriendo, a lo cual lo seguí, sin embargo la entrada colapso por completo dejando todo el muro abierto. Como pude salté por encima y seguí corriendo saliendo del lugar.

En ese momento me percaté de la gran cantidad de gente en el lugar. Eran cientos en el lugar. Parecía el centro de alguna ciudad, y todos reunidos con casas de acampar, incluso vagonetas y demás donde podía quedarse a dormir. Los infectados corrían a mi lado ya, pensé que era mi fin en ese momento, pero al parecer estos corrieron a todas esas personas que les llamó más la atención, y tal vez fue un golpe de suerte para mí. Me mezcle entre las personas corriendo mientras escuchaba gritos atrás de mí. Entre el ruido y la música de la gente, al parecer no todos estaban enterados de lo que estaba aconteciendo. Otros caminaban hacia el edificio curiosos por el movimiento y gritos que lograban escuchar… otros simplemente no escuchaban y seguían en sus asuntos (pobres de ellos, pensé).

Entre la multitud, pude ver un rostro conocido. Era ella, la chica del puesto de playeras del día anterior. Al parecer estaba algo asustada por los gritos y la gente corriendo que poco a poco alcanzaban esa zona, y sujetaba a una mujer más grande. Quizás era su madre. Me acerqué a ella, pero justo en ese momento, otro muchacho se acercó y la abrazó. Supuse que era su novio. (Al menos él podría protegerlas, pensé). Sin saber que hacer exactamente, di dos pases atrás y seguí corriendo, esperando que se encontraran bien en los próximos minutos. Llegué a la calle, la cual estaba llena de coches. Me encontré con mis amigos de la preparatoria, entre ellos mi primo, Darwin, etc. Los cuales se acomodaban en una combi para ir a no sé dónde. Me metí rápidamente y les grite que nos fuéramos. Todos sorprendidos por mi forma de actuar, me pidieron que me calmara, lo cual me fue imposible. Cerré la puerta, y le pedí al conductor que arrancara. El dudó, sin embargo los gritos de afuera le alertaron, a lo cual sin pensarlo dos veces, arrancó.

lunes, 7 de enero de 2013

Juego de Supervivencia

Todos estábamos reunidos ahí. La mayoría no los conocía, pero muchos otros eran compañeros míos de la preparatoria, en la Fundación Mier y Pesado. No sabía exactamente para que estábamos reunidos ahí, pero era un evento a lo grande, mi memoria me fallaba en ese instante. Nos quedamos a dormir esa noche en ese lugar, que parecían instalaciones y demás edificios dentro de una gran área abandonada.

Al otro día, caminé explorando el lugar, al menos el recinto principal y sus alrededores  Las instalaciones se me hacían familiares de alguna manera, sin embargo, no lograba recordar de donde. Algo dentro de mí lo relacionaba con mi antigua escuela y retiros que alguna vez en mi niñez hice. No tanto las edificaciones, pues no eran las mismas, pero eran peculiarmente parecidas, al igual que los entornos y vegetación, el amueblado y los jardines. ¿La Salle?

Me encontré con un deposito de comida, el cual al principio pensé que era una tienda o algo por el estilo, ustedes saben, de las que te encuentras en cada esquina, las famosas Misceláneas. Entré a lugar, el cual para mi sorpresa, estaba de lo mejor surtido posible. Tenían de todo tipo de alimentos, frituras, bebidas y demás, si necesitaras un lugar donde abastecerte por gran tiempo, ese sería un lugar indicado. En ese momento, entró una persona, a lo cual yo salí del lugar sin regresar el saludo que me había dirigido.

Nos reunimos todos en el patio central, eramos una gran cantidad de gente. El director del lugar dio la bienvenida a todos, agradeciéndonos el haber asistido. Era una persona de baja estatura, con traje y bien arreglado, de piel morena y algo gracioso. Dicha persona se me hacía familiar, la había visto en alguna parte, pero no recordaba donde, al menos no en ese momento. Entonces las instrucciones empezaron. La competencia empezaría al día siguiente, la cual consistiría en un grupo de pruebas de velocidad entre otras cosas. Los equipos se conformarían de 3 personas cada uno. Estas no eran obligatorias, solo eran una introducción a la prueba real, como de igual forma sería una manera de reforzar lazos y conocer a los demás equipos, así como a los integrantes del tuyo. Al terminar estas, los que quisieran retirarse del lugar podían hacerlo, así como los que quisieran integrarse para la verdadera prueba, podían hacerlo.

Después de eso, daría inicio la siguiente prueba. Esta consistía en un juego de supervivencia. Los equipos estarían juntos, repartidos por el lugar (el cual era un área demasiado extensa). Este tendría una duración de 3 meses. No podíamos salir de dicho lugar, el cual quedaría vacío empezando dicha prueba, sin embargo, nos estarían vigilando desde cámaras de seguridad entre otras cosas todo ese tiempo. Los equipos eran libres de salirse de la competencia en cualquier momento de los 3 meses, lo cual los descalificaría automáticamente. Alrededor de aquella "gran y pequeña manzana" habría objetos y demás cosas ocultas las cuales nos podrían ayudar en nuestra "aventura". El último equipo en pie al finalizar dichos 3 meses sería el ganador. Algo no me cuadraba en esas reglas. ¿Último equipo en pie? ¿Y qué si hay mas de uno al final? Aún así, no le dí tanta importancia a eso en ese momento, y una fuga de adrenalina recorrió mi cuerpo en ese instante. Se me hacía emocionante dicha prueba, sin embargo, no estaba convencido completamente.

Llegó el otro día. No recuerdo quienes eran mi equipo, pero en ese momento, no quise participar en las primeras pruebas, de igual manera, en la principal. Algo dentro de mí me impedía participar en estás, tal vez flojera, tal vez miedo a no poder hacerlas bien. La verdad que no sabía exactamente el por qué. Me quedé a ver las primeras competencias. Algunos conocidos ganaban, mientras otros no resaltaban. No había nadie de mis mejores amigos, o por lo menos no a la vista. Ni si quiera me había enterado si mi equipo asignado había o no participado. Nunca los vi competir, y ahora que lo pienso, ni recuerdo sus nombres o rostros.

Al finalizar las pruebas, la gente se dirigió una vez al patio central, donde varios se juntaban con sus familias o compañeros, ya fuera de equipo o no, mientras algunos otros salían del lugar o se apuntaban para la siguiente prueba. Yo corrí en busca de mi familia, creo que algo dentro de mí se apoderó de esa sensación de adrenalina y aventura, y me había decidido al participar en la prueba verdadera de todo ese evento. No asistiría a la escuela al menos durante los próximos 2 meses tal vez, pues para nada era mi objetivo rendirme en los primeros días de dicho "juego". De igual manera buscaba a mi equipo, sin éxito alguno. Seguía sin poder recordar sus nombres y rostros... y después de todo en mi cabeza se encontraba la idea de que los necesitaba para poder participar. Después de algunos minutos corriendo y buscando entre todos esos edificios, bajé unas escaleras que pasaban por debajo de un camino peatonal, y me encontré perdido. Miré a mis alrededores. Soledad, ese sentimiento se apoderó de mí. No había nadie más en ese lugar. Entonces imaginé ese lugar de noche... sentí un poco de miedo. Recuerdo que antes, mi amigo Carlos me había comentado lo peligroso que era esa zona en específico (las afueras de las instalaciones principales del lugar) por la noche. Fue entonces que corrí por donde vine, subí de nuevo esas escaleras y tomé un camino que había al lado de ellas. Corrí por un momento y encontré otras escaleras iguales a las anteriores, las subí, y me encontré a las afueras del patio principal, donde toda la gente se reunía.

Caminé a donde la gente se registraba para el juego principal. Llegué y argumenté que quería participar, pero que no encontraba a mi equipo, y es más, ni siquiera tenía la mas remota idea de quienes eran. La persona encargada me dijo que no había ningún problema, que me asignarían un nuevo equipo de ser que me registrara. Asentí con la cabeza, diciéndoles que por mí estaba bien. Empezaron a darme papeles y papeles que nadie leía por la cantidad de hojas que eran, a todos los firmaban y yo hice lo mismo. Solo por el gusto de hacer saber a los demás que me informaba de estos, los hojeaba y leía pequeños fragmentos de estos. En una de esas hojas leí claramente que los organizadores no se hacían responsables de daños físicos a los participantes, a lo cual no presté mucho atención. Seguí firmando y leyendo hojas. Leí otra parte donde decía que los organizadores no se hacían responsables de la muerte de los participantes, así como gastos o demás que podría generar la misma. Recordé los papeles que firmé cuando me lancé de paracaídas, los cuales decían lo mismo entre otras cosas. Pensé que eso era una exageración, y por algo también, si uno a medio evento no se sentía capaz de seguir, podías abandonar el juego en cualquier momento. No le encontré problema a dichas lineas textuales, sin embargo, me dejaron pensando un momento. Terminé de firmar las hojas y me pidieron que esperara unos momentos. En ese instante, vi como todos los participantes empezaron a empacar comida o demás en sus mochilas. Para mi desgracia, mi familia ya se había ido y no encontraba a ningún conocido para pedir ayuda. En ese instante recordé el pequeño almacén de comida y demás que había visitado un día antes. Tomé mi mochila y fui corriendo a él.

Al llegar, para mi desgracia, me encontré con un hecho sorprenderte  El lugar estaba inundado, y más de la mitad del contenido de este había quedado sumergido. Vi a un par de personas buscando algo que fuera de utilidad cerca de la entrada. Yo no tuve mas remedio que meterme en el agua, la cual me llegaba hasta el pecho y camine en busca de alimentos o algo. Tomé papel higiénico y para mi suerte, encontré un trozo de jamón, el cual metí rápidamente a mi mochila sin que las otras personas se dieran cuenta. Salí del lugar y me quité los tenis, quitándoles el exceso de agua que tenían. Poco después, regresé al patio principal. Ahí pregunté por mi registro, y me presentaron a mi nuevo equipo. Para mi sorpresa, eran 2 señoritas conocidas. La primera, y la que me sacó una sonrisa, era Lucía Rojo, una de mis mejores amigas y confidente en varias cosas. La otra, Luz Angulo, una amiga, que mas que esto era solo conocida, pues nuestra relación solo se basaba en el día que nos habíamos conocido y un par de pláticas por Internet. Las dos eran mujeres muy lindas y de igual forma, muy agradables. Esto me agradó en primer momento pero segundos después me llegó a la cabeza un pensamiento. ¡Yo era el hombre del equipo! No estaba seguro de mi mismo de poder cumplir ese rol al 100%... suelo ser muy desconfiado o demás en varias ocasiones, pero aún así  pensaba dar lo mejor de mí. Por otra parte, analice durante un momento las ventajas y desventajas de nuestro equipo. Por una parte, en el equipo eramos 1 hombre y 2 mujeres, y ya saben la fama que tienen las mujeres respecto al correr y hacer cosas intrépidas... bueno, esas palabras no acordaban al perfil de Lucía, pues estaba seguro que ella corría y saltaba mas que yo, tenía mejor condición física  ademas que era una persona muy inteligente. Pero no podía decir lo mismo de Luz, no sabía exactamente como era en esos aspectos. ¿Podría ser una carga o una ayuda? Me negué a la respuesta de dicha pregunta, argumentando a mi cabeza que todo se basaba en trabajo en equipo. Era un poco graciosa la situación en la que me encontraba. Dos bellas mujeres en mi equipo, las dos grandes personas y compañeras, sin embargo, de una no sabía ni un octavo de lo que conocía a la otra. Suponía que los eventos que viviríamos en los próximos días nos harían conocernos mejor, y bueno, con Lucía, no sabía exactamente que podría esperar de todo esto... Me sonrojé un poco sonriendo. Estaba emocionado.

Los saludos terminaron, las risas y abrazos de igual forma. Eramos un equipo en el evento, como muchos otros. Nos dieron las indicaciones finales. Nos comentaron que habría peligros extra en el evento, pero nada imposible de superar. Nos pidieron nuestras mochilas, las cuales estaban llenas de víveres. Las regresaban vacías. Creo que iba en contra de las reglas llevar todo eso a la competencia. Todos miraban sus mochilas, se encontraban con solo una cosa de tantas que habían guardado. Al entregar la mía, la cual no tenía casi nada, solo pensaba en como nos arreglaríamos en dicho juego de supervivencia. Una mano me regreso mis pertenencias, las cuales ahora eran esa mochila y el pedazo de jamón que había conseguido en el almacén. Entré al área de inicio. "Al menos tenemos ese pedazo de comida para pasar estos primeros días" pensé. El juego dio inicio y todos tomaron caminos distintos en toda esa área de edificios. Era como una pequeña ciudad para todos nosotros y aquel evento...

(Suspiros. Miedo. Soledad. Desesperación.)


Había pasado una semana desde que dio inicio aquel evento. No sabía como habíamos podido sobrevivir esos días, pero habían sido fatales. Ahora todo cobraba sentido, no era un simple juego de buscar comida y refugio y dejar que los días pasaran. Esas extrañas criaturas se habían apoderado de toda la zona. Era imposible salir y andar por ahí sin toparte con alguno de ellos. Eran demasiados. Sus quejidos y ruidos alrededor de todo ese lugar no dejaban dormir en la noche. Algunos les llaman Zombies... otros Infectados. La verdad que me es indiferente como les llamaran, a mucha gente le gustaría vivir lo que yo vivía en esos momentos, pero una vez que lo experimentas, tu forma de ver las cosas es muy distinta. Para nada es como lo pintan los videojuegos, ustedes saben, de ir por ahí y matarlos para recorrer o viajar de un lugar a otro. Apenas y podemos conseguir unos cuantos utensilios para defendernos, los cuales no son muy efectivos.

Ignoraba como la pasarían los demás equipos en ese infierno en el cual nos hallábamos. Al ver la situación real y a nuestra horda de "invitados" muchos quisieron salirse del evento, tirando la toalla, pero sus súplicas fueron en vano. Los organizadores nos habían abandonado ahí a nuestra suerte. Por mi cabeza pasaba el hecho de que eramos una especie de experimento. Buscaban probar aquellas criaturas en nosotros. O tal vez simplemente eramos mera diversión para "los de arriba". Varias personas intentaron cruzar la barda de seguridad, la cual rodea el lugar, pero esta estaba electrificada y murieron en el intento. Era muy arriesgado aún así correr a una de estas. Del centro del lugar a la barda teníamos que recorrer al menos 3 KM. Huir no era una opción.

En esos días, encontramos a una niña pequeña, de entre 3 a 5 años, la verdad que ya no recuerdo su edad real. Ignorábamos como había llegado a ese lugar. Era rubia, de ojos claros, muy bonita. Claramente sabía la situación del lugar, y no se atrevía a hablar o hacer más solo lo necesario. No sabía nada acerca de sus padres o conocidos. Eramos su familia temporal en esos momentos. Luz la había encontrado, sola, escondida en un cuarto dentro de las instalaciones principales. Suponemos que la abandonaron ahí el día de inicio de todo este caos. Ella nunca nos dijo si era así que había llegado. Tal vez no quería decirnos, tal vez no lo recordaba, la verdad que no queríamos fastidiarla o asustarla si la llenábamos de pregunta. Nos reservamos nuestras dudas.

Ese día caminábamos en busca de un lugar donde refugiarnos, pues el anterior estaba plagado de ellos en los alrededores, y nos era difícil buscar suministros en el área. Solo era cuestión de tiempo para que nos encontraran. Con mucha cautela, caminábamos por las calles, para no llamar la atención. El ruido los llamaba, por lo cual no hablábamos mucho y nos comunicábamos mediante señas o susurros. De un momento a otro, uno de ellos se interpuso en nuestro camino, y tratamos de evitarlo rodeándolo  pero algo llamó su atención hacia donde estábamos y se percató de nuestra presencia. Se lanzó sobre Lucía, la cual corrió empujándolo  Eran ágiles, y fuertes. Era difícil abatir a uno de ellos. No quería imaginarme enfrentarme a un grupo, sería nuestra muerte. Me le lancé al igual que Luz. La niña pequeña que nos acompañaba, la cual no tenía nombre, gritaba. Tomé un palo de escoba que teníamos y se lo rompí en la cabeza. Este se rompió en dos, pero no fue suficiente para derribar al atacante. Este se me lanzo encima, a lo cual Lucía y Luz lo tiraron de los pies, y con un movimiento fuerte, una de ellas logró romperle una pierna. Me reintegré, Lucía tomó a la pequeña niña y corrimos. Los gritos de ellos estaban cerca, corrían hacia nuestra dirección. Desesperados, corrimos, tratando de evadirlos, esperando no encontrarnos con alguno. Entramos a un edificio grande y algo viejo, tomamos las escaleras y empezamos a subir. Pisos arriba, escuchábamos los quejidos de nuestros perseguidores en la planta baja. Sabían que estábamos ahí, pero no exactamente donde, nos buscaban... nos olían.

Llegamos al último piso, buscando donde ocultarnos. Ellos ya habían empezado a subir las escaleras velozmente. Para nuestra fortuna, la puerta de un departamento estaba abierta, a lo cual nos metimos dentro y cerramos. Pusimos el seguro de dentro y nos metimos a un rincón. Los cuatro estábamos asustados, nos quedamos en silencio, escuchando los ruidos de afuera... pisadas y gritos espantosos recorrían el lugar. Luz abrazo a la pequeña. Nadie se atrevió a levantarse. Nos juntamos como cachorros abrazándonos. Y así, pasaron minutos... horas... tal vez días...