miércoles, 10 de julio de 2013

Encuentro

Tomó el mismo transporte que ella. Caminó y se sentó del otro lado de esta, estaban de frente, uno al otro extremo del otro. Se miraron uno a otro, mientras desviaban sus miradas tratando de ocultar esto, cruzaban sus miradas por un segundo al ver que el otro volteaba... El sonrió mientras cambiaba de canción... buscaba una que le llegara a la mente en ese momento.

 Pensó en preguntarle su nombre, o buscar algún pretexto para hacerlo... tal vez bajarse en el lugar que ella se bajara, y después pensaría en lo demás... pasaron por su cabeza un sin fin de ideas, de que podría, o no podría pasar, después de todo, ¡Esta vida se basa en elecciones! Y esta gira en torno a esto... tal vez pudieron haber sido amantes... tal vez en ese momento ella lo hubiera ignorado.... como sea, la mirada de él se quedó impregnada en su pelo color turquesa... en su rostro... después, volvió a pensar lo anterior un par de veces más... desviaba la mirada cuando ella lo volteaba a ver... tal vez se sentía atraída, tal vez molesta al sentir sobre ella aquella mirada. 

Minutos después, ella bajó... el nunca se atrevió a hablarle y con una cara de tranquilidad, llegó a su destino, mientras se decía a el mismo "habrá otra oportunidad" la cual era incierta realmente...

jueves, 28 de marzo de 2013

Z-Madness


Z-Madness
(Fue un sueño, pero lo relataré como una anécdota).

Se me hacía tarde para llegar a clases. Entre semana recuerdo tomaba clases normales mientras que los sábados iba cerca de la misma escuela, a dos cuadras, a tomar cursos de inglés. La verdad que me aburría demasiado asistir a clases, no me llenaba del todo y varias veces me quedaba dormido en ellas o simplemente no asistía inventando cualquier excusa.

En aquella semana, recuerdo haber  ido al centro a jugar Yu-Gi-Oh! Ese mismo día me encontré a Doby y a su amiga Samantha, que iban a ver y a comprar cosas a la plaza. Me junté con ellos mientras platicábamos. En algún momento del recorrido llegamos a un puesto de playeras de metal, rock, etc… se me hizo muy linda la chica que atendía. Tez blanca, rostro fino y pelo rojo. Era hermosa y empecé a preguntar y a hacer plática con ella. Concordábamos en “gustos musicales”. Lo relato y hago énfasis de esa manera, porque le comenté que tenía años de no escuchar metal como tal. Se me hizo muy peculiar su forma de pensar. Decía que solo niños tontos le iban a comprar playeras “emo” y de grupos asquerosos en ese local, mientras que en el otro en la otra plaza cruzando la avenida compraban cosas y playeras metaleras. Le pregunte por sus grupos que escuchaba y ninguno conocía. Me sonaron de igual manera  a grupos que creen “tocar metal”. Como sea, pasadas las horas regresé a mi casa, comí y el día terminó cuando me fui a dormir. Al otro día tocaba inglés, así que decidí dormir temprano.

Al otro día, asistí al lugar de clases de inglés, pero algo ese día me daba demasiada flojera, por lo cual no apure para llegar a tiempo. Lo que me gustaba de los sábados, es que al finalizar las clases de inglés, fuera del lugar se colocaba un “Tianguis” friki. ¿A qué me refiero con esto? Que vendían cosas de anime, comics, coleccionables y claro está, Yu-Gi-Oh! Me acerqué a un puesto al cual nunca me había acercado. Se me hizo linda la mujer que atendía (yo y mis gustos por gente mayor a mi) y empezamos a hablar de cartas y precios. Al poco rato, decidí entrar a la clase. Al llegar a esta, me percaté que había finalizado. Había estado demasiado tiempo afuera. No tuve más opción que salir del lugar.

Justo a un lado de este, se encontraba una segunda parte de la misma, la cual estaba en obras negras. Parecía más una fábrica abandonada. Tal vez lo fue antes de convertirse en plaza, pero de igual manera la parte de la plaza no era tan lujosa. Supongo que mi teoría era acertada. Por más raro que parezca, justo en el lugar organizábamos una especie de fiesta. Varios conocidos de curso, de la prepa y algunas otras partes habían asistido. Se rumoreaba algo acerca de que en el lugar había Zombis. (Décadas atrás había habido una epidemia zombi en el mundo, la cual fue erradicada, los zombis que quedaron fueron usados para usos experimentales y “lucrativos” por la gente. Estos eran demasiados, tal vez la 1/3 de humanos en el planeta en ese entonces, por lo cual había muchos para todo el mundo. No se había encontrado la cura para ese entonces. Muchas investigaciones habían claudicado en tal búsqueda años atrás).

Se rumoreaba que al otro día había un evento sorpresa donde la gente podría tomar armas blancas y cazar y matar zombis en el lugar. Nadie conocía al patrocinador, o si incluso habría un evento y este estaba bajos las leyes. Muchos curiosos llegaron al lugar, y estos esperaban afuera de esta parte de la plaza (o fábrica). Nosotros, nos las habíamos arreglado desde temprano para infiltrarnos sin ser vistos.

Acercadas las 6 de la tarde, cuando el día iba cayendo para convertirse en noche, decidimos explorar el lugar, y buscar las armas necesarias para “jugar” dicho evento, y tener las mejores posibilidades antes que las personas entraran al lugar al día siguiente. Nos separamos. Empecé recogiendo una llave inglesa abandonada y un pequeño fierro. Bajé a planta baja, donde estaba todo hecho un desastre y abandonado. Escuché un ruido. Este provenía de unas escaleras que se encontraban en el suelo, las cuales imagino daban al sótano. Me quede observando un momento. Era uno de ellos, el cual subía el lugar. De momento, entre las puertas y demás vi como otros entraban a la sala. No eran solo zombis, eran infectados. De esos que pueden correr, ustedes saben. Corrí rápidamente antes de ser visto por todos, mientras unos cuantos me perseguían, alerte a uno de mis compañeros, el cual se encontraba en unas escaleras y plataformas de malla de acero rígido. Me percaté que al fondo había una gran cantidad de infectados viniendo hacia nosotros. ¿Qué diablos estaba pasando? Me pregunté. Si había un evento, este debería de haberse realizado al otro día, ¿Entonces de donde salían todos ellos? Una cosa era pelear contra zombis, pero otra muy distinta eran los infectados. ¿La gente de afuera estaba al tanto de esto?

Subí las escaleras rápidamente, y me encontré a metros del compañero que les comenté. Él estaba al tanto ya de la situación y había cerrado con cadenas la reja, así tapando el paso a los infectados que corrían hacia nosotros. Sin embargo, otros cuantos los cuales me habían perseguido nos acechaban. Encontré otra pieza de acero, la cual era fuerte pero muy pesada. Traté de levantarla, pero me fue difícil, por lo cual decidí dejarla ahí. En ese momento, uno de ellos se lanzó contra mí, pero mi compañero lo rechazo tirándolo del lugar donde estábamos y cayendo al suelo.  Otro escalaba por los tubos sin mucha dificultad, tratando de llegar a nosotros. Esto me sorprendió. De un golpe lo tiré y cayó igual que el otro. Teníamos que salir del lugar. Empezaron a escucharse gritos y quejidos por el lugar. Volteé a la reja que estaba encadenada, alertado por los golpes de nuestros enemigos hacia esta. Me quede atónito. Los golpes de uno eran demasiado fuertes, parecía tener fuerza sobre humana, mientras que otro a su lado golpeaba la reja con unas hachas, una en cada mano. ¿Pero qué diablos estaba pasando? Esos no parecían simples infectados. De un momento a otro la reja cedió. Uno se lanzó contra mi compañero, el cual cayó al suelo. Yo, lleno de pánico, y sin poder hacer nada, caí hacia atrás para después reintegrarme.


Miré a la parte de abajo como un hombre de tez oscura corría rápidamente hacia la entrada. Mi instinto en ese momento me hizo seguirlo. Di un salto y corrí atrás de él, el cual corría sin cesar y por más que alcanzarlo, nunca pude. Los infectados corrían atrás de nosotros, y me alcanzaban con cada segundo que pasaba. Desesperado, respiraba profunda y agitadamente. Entonces la entrada empezó a temblar y a caerse. Por un espacio aquel sujeto salió corriendo, a lo cual lo seguí, sin embargo la entrada colapso por completo dejando todo el muro abierto. Como pude salté por encima y seguí corriendo saliendo del lugar.

En ese momento me percaté de la gran cantidad de gente en el lugar. Eran cientos en el lugar. Parecía el centro de alguna ciudad, y todos reunidos con casas de acampar, incluso vagonetas y demás donde podía quedarse a dormir. Los infectados corrían a mi lado ya, pensé que era mi fin en ese momento, pero al parecer estos corrieron a todas esas personas que les llamó más la atención, y tal vez fue un golpe de suerte para mí. Me mezcle entre las personas corriendo mientras escuchaba gritos atrás de mí. Entre el ruido y la música de la gente, al parecer no todos estaban enterados de lo que estaba aconteciendo. Otros caminaban hacia el edificio curiosos por el movimiento y gritos que lograban escuchar… otros simplemente no escuchaban y seguían en sus asuntos (pobres de ellos, pensé).

Entre la multitud, pude ver un rostro conocido. Era ella, la chica del puesto de playeras del día anterior. Al parecer estaba algo asustada por los gritos y la gente corriendo que poco a poco alcanzaban esa zona, y sujetaba a una mujer más grande. Quizás era su madre. Me acerqué a ella, pero justo en ese momento, otro muchacho se acercó y la abrazó. Supuse que era su novio. (Al menos él podría protegerlas, pensé). Sin saber que hacer exactamente, di dos pases atrás y seguí corriendo, esperando que se encontraran bien en los próximos minutos. Llegué a la calle, la cual estaba llena de coches. Me encontré con mis amigos de la preparatoria, entre ellos mi primo, Darwin, etc. Los cuales se acomodaban en una combi para ir a no sé dónde. Me metí rápidamente y les grite que nos fuéramos. Todos sorprendidos por mi forma de actuar, me pidieron que me calmara, lo cual me fue imposible. Cerré la puerta, y le pedí al conductor que arrancara. El dudó, sin embargo los gritos de afuera le alertaron, a lo cual sin pensarlo dos veces, arrancó.

lunes, 7 de enero de 2013

Juego de Supervivencia

Todos estábamos reunidos ahí. La mayoría no los conocía, pero muchos otros eran compañeros míos de la preparatoria, en la Fundación Mier y Pesado. No sabía exactamente para que estábamos reunidos ahí, pero era un evento a lo grande, mi memoria me fallaba en ese instante. Nos quedamos a dormir esa noche en ese lugar, que parecían instalaciones y demás edificios dentro de una gran área abandonada.

Al otro día, caminé explorando el lugar, al menos el recinto principal y sus alrededores  Las instalaciones se me hacían familiares de alguna manera, sin embargo, no lograba recordar de donde. Algo dentro de mí lo relacionaba con mi antigua escuela y retiros que alguna vez en mi niñez hice. No tanto las edificaciones, pues no eran las mismas, pero eran peculiarmente parecidas, al igual que los entornos y vegetación, el amueblado y los jardines. ¿La Salle?

Me encontré con un deposito de comida, el cual al principio pensé que era una tienda o algo por el estilo, ustedes saben, de las que te encuentras en cada esquina, las famosas Misceláneas. Entré a lugar, el cual para mi sorpresa, estaba de lo mejor surtido posible. Tenían de todo tipo de alimentos, frituras, bebidas y demás, si necesitaras un lugar donde abastecerte por gran tiempo, ese sería un lugar indicado. En ese momento, entró una persona, a lo cual yo salí del lugar sin regresar el saludo que me había dirigido.

Nos reunimos todos en el patio central, eramos una gran cantidad de gente. El director del lugar dio la bienvenida a todos, agradeciéndonos el haber asistido. Era una persona de baja estatura, con traje y bien arreglado, de piel morena y algo gracioso. Dicha persona se me hacía familiar, la había visto en alguna parte, pero no recordaba donde, al menos no en ese momento. Entonces las instrucciones empezaron. La competencia empezaría al día siguiente, la cual consistiría en un grupo de pruebas de velocidad entre otras cosas. Los equipos se conformarían de 3 personas cada uno. Estas no eran obligatorias, solo eran una introducción a la prueba real, como de igual forma sería una manera de reforzar lazos y conocer a los demás equipos, así como a los integrantes del tuyo. Al terminar estas, los que quisieran retirarse del lugar podían hacerlo, así como los que quisieran integrarse para la verdadera prueba, podían hacerlo.

Después de eso, daría inicio la siguiente prueba. Esta consistía en un juego de supervivencia. Los equipos estarían juntos, repartidos por el lugar (el cual era un área demasiado extensa). Este tendría una duración de 3 meses. No podíamos salir de dicho lugar, el cual quedaría vacío empezando dicha prueba, sin embargo, nos estarían vigilando desde cámaras de seguridad entre otras cosas todo ese tiempo. Los equipos eran libres de salirse de la competencia en cualquier momento de los 3 meses, lo cual los descalificaría automáticamente. Alrededor de aquella "gran y pequeña manzana" habría objetos y demás cosas ocultas las cuales nos podrían ayudar en nuestra "aventura". El último equipo en pie al finalizar dichos 3 meses sería el ganador. Algo no me cuadraba en esas reglas. ¿Último equipo en pie? ¿Y qué si hay mas de uno al final? Aún así, no le dí tanta importancia a eso en ese momento, y una fuga de adrenalina recorrió mi cuerpo en ese instante. Se me hacía emocionante dicha prueba, sin embargo, no estaba convencido completamente.

Llegó el otro día. No recuerdo quienes eran mi equipo, pero en ese momento, no quise participar en las primeras pruebas, de igual manera, en la principal. Algo dentro de mí me impedía participar en estás, tal vez flojera, tal vez miedo a no poder hacerlas bien. La verdad que no sabía exactamente el por qué. Me quedé a ver las primeras competencias. Algunos conocidos ganaban, mientras otros no resaltaban. No había nadie de mis mejores amigos, o por lo menos no a la vista. Ni si quiera me había enterado si mi equipo asignado había o no participado. Nunca los vi competir, y ahora que lo pienso, ni recuerdo sus nombres o rostros.

Al finalizar las pruebas, la gente se dirigió una vez al patio central, donde varios se juntaban con sus familias o compañeros, ya fuera de equipo o no, mientras algunos otros salían del lugar o se apuntaban para la siguiente prueba. Yo corrí en busca de mi familia, creo que algo dentro de mí se apoderó de esa sensación de adrenalina y aventura, y me había decidido al participar en la prueba verdadera de todo ese evento. No asistiría a la escuela al menos durante los próximos 2 meses tal vez, pues para nada era mi objetivo rendirme en los primeros días de dicho "juego". De igual manera buscaba a mi equipo, sin éxito alguno. Seguía sin poder recordar sus nombres y rostros... y después de todo en mi cabeza se encontraba la idea de que los necesitaba para poder participar. Después de algunos minutos corriendo y buscando entre todos esos edificios, bajé unas escaleras que pasaban por debajo de un camino peatonal, y me encontré perdido. Miré a mis alrededores. Soledad, ese sentimiento se apoderó de mí. No había nadie más en ese lugar. Entonces imaginé ese lugar de noche... sentí un poco de miedo. Recuerdo que antes, mi amigo Carlos me había comentado lo peligroso que era esa zona en específico (las afueras de las instalaciones principales del lugar) por la noche. Fue entonces que corrí por donde vine, subí de nuevo esas escaleras y tomé un camino que había al lado de ellas. Corrí por un momento y encontré otras escaleras iguales a las anteriores, las subí, y me encontré a las afueras del patio principal, donde toda la gente se reunía.

Caminé a donde la gente se registraba para el juego principal. Llegué y argumenté que quería participar, pero que no encontraba a mi equipo, y es más, ni siquiera tenía la mas remota idea de quienes eran. La persona encargada me dijo que no había ningún problema, que me asignarían un nuevo equipo de ser que me registrara. Asentí con la cabeza, diciéndoles que por mí estaba bien. Empezaron a darme papeles y papeles que nadie leía por la cantidad de hojas que eran, a todos los firmaban y yo hice lo mismo. Solo por el gusto de hacer saber a los demás que me informaba de estos, los hojeaba y leía pequeños fragmentos de estos. En una de esas hojas leí claramente que los organizadores no se hacían responsables de daños físicos a los participantes, a lo cual no presté mucho atención. Seguí firmando y leyendo hojas. Leí otra parte donde decía que los organizadores no se hacían responsables de la muerte de los participantes, así como gastos o demás que podría generar la misma. Recordé los papeles que firmé cuando me lancé de paracaídas, los cuales decían lo mismo entre otras cosas. Pensé que eso era una exageración, y por algo también, si uno a medio evento no se sentía capaz de seguir, podías abandonar el juego en cualquier momento. No le encontré problema a dichas lineas textuales, sin embargo, me dejaron pensando un momento. Terminé de firmar las hojas y me pidieron que esperara unos momentos. En ese instante, vi como todos los participantes empezaron a empacar comida o demás en sus mochilas. Para mi desgracia, mi familia ya se había ido y no encontraba a ningún conocido para pedir ayuda. En ese instante recordé el pequeño almacén de comida y demás que había visitado un día antes. Tomé mi mochila y fui corriendo a él.

Al llegar, para mi desgracia, me encontré con un hecho sorprenderte  El lugar estaba inundado, y más de la mitad del contenido de este había quedado sumergido. Vi a un par de personas buscando algo que fuera de utilidad cerca de la entrada. Yo no tuve mas remedio que meterme en el agua, la cual me llegaba hasta el pecho y camine en busca de alimentos o algo. Tomé papel higiénico y para mi suerte, encontré un trozo de jamón, el cual metí rápidamente a mi mochila sin que las otras personas se dieran cuenta. Salí del lugar y me quité los tenis, quitándoles el exceso de agua que tenían. Poco después, regresé al patio principal. Ahí pregunté por mi registro, y me presentaron a mi nuevo equipo. Para mi sorpresa, eran 2 señoritas conocidas. La primera, y la que me sacó una sonrisa, era Lucía Rojo, una de mis mejores amigas y confidente en varias cosas. La otra, Luz Angulo, una amiga, que mas que esto era solo conocida, pues nuestra relación solo se basaba en el día que nos habíamos conocido y un par de pláticas por Internet. Las dos eran mujeres muy lindas y de igual forma, muy agradables. Esto me agradó en primer momento pero segundos después me llegó a la cabeza un pensamiento. ¡Yo era el hombre del equipo! No estaba seguro de mi mismo de poder cumplir ese rol al 100%... suelo ser muy desconfiado o demás en varias ocasiones, pero aún así  pensaba dar lo mejor de mí. Por otra parte, analice durante un momento las ventajas y desventajas de nuestro equipo. Por una parte, en el equipo eramos 1 hombre y 2 mujeres, y ya saben la fama que tienen las mujeres respecto al correr y hacer cosas intrépidas... bueno, esas palabras no acordaban al perfil de Lucía, pues estaba seguro que ella corría y saltaba mas que yo, tenía mejor condición física  ademas que era una persona muy inteligente. Pero no podía decir lo mismo de Luz, no sabía exactamente como era en esos aspectos. ¿Podría ser una carga o una ayuda? Me negué a la respuesta de dicha pregunta, argumentando a mi cabeza que todo se basaba en trabajo en equipo. Era un poco graciosa la situación en la que me encontraba. Dos bellas mujeres en mi equipo, las dos grandes personas y compañeras, sin embargo, de una no sabía ni un octavo de lo que conocía a la otra. Suponía que los eventos que viviríamos en los próximos días nos harían conocernos mejor, y bueno, con Lucía, no sabía exactamente que podría esperar de todo esto... Me sonrojé un poco sonriendo. Estaba emocionado.

Los saludos terminaron, las risas y abrazos de igual forma. Eramos un equipo en el evento, como muchos otros. Nos dieron las indicaciones finales. Nos comentaron que habría peligros extra en el evento, pero nada imposible de superar. Nos pidieron nuestras mochilas, las cuales estaban llenas de víveres. Las regresaban vacías. Creo que iba en contra de las reglas llevar todo eso a la competencia. Todos miraban sus mochilas, se encontraban con solo una cosa de tantas que habían guardado. Al entregar la mía, la cual no tenía casi nada, solo pensaba en como nos arreglaríamos en dicho juego de supervivencia. Una mano me regreso mis pertenencias, las cuales ahora eran esa mochila y el pedazo de jamón que había conseguido en el almacén. Entré al área de inicio. "Al menos tenemos ese pedazo de comida para pasar estos primeros días" pensé. El juego dio inicio y todos tomaron caminos distintos en toda esa área de edificios. Era como una pequeña ciudad para todos nosotros y aquel evento...

(Suspiros. Miedo. Soledad. Desesperación.)


Había pasado una semana desde que dio inicio aquel evento. No sabía como habíamos podido sobrevivir esos días, pero habían sido fatales. Ahora todo cobraba sentido, no era un simple juego de buscar comida y refugio y dejar que los días pasaran. Esas extrañas criaturas se habían apoderado de toda la zona. Era imposible salir y andar por ahí sin toparte con alguno de ellos. Eran demasiados. Sus quejidos y ruidos alrededor de todo ese lugar no dejaban dormir en la noche. Algunos les llaman Zombies... otros Infectados. La verdad que me es indiferente como les llamaran, a mucha gente le gustaría vivir lo que yo vivía en esos momentos, pero una vez que lo experimentas, tu forma de ver las cosas es muy distinta. Para nada es como lo pintan los videojuegos, ustedes saben, de ir por ahí y matarlos para recorrer o viajar de un lugar a otro. Apenas y podemos conseguir unos cuantos utensilios para defendernos, los cuales no son muy efectivos.

Ignoraba como la pasarían los demás equipos en ese infierno en el cual nos hallábamos. Al ver la situación real y a nuestra horda de "invitados" muchos quisieron salirse del evento, tirando la toalla, pero sus súplicas fueron en vano. Los organizadores nos habían abandonado ahí a nuestra suerte. Por mi cabeza pasaba el hecho de que eramos una especie de experimento. Buscaban probar aquellas criaturas en nosotros. O tal vez simplemente eramos mera diversión para "los de arriba". Varias personas intentaron cruzar la barda de seguridad, la cual rodea el lugar, pero esta estaba electrificada y murieron en el intento. Era muy arriesgado aún así correr a una de estas. Del centro del lugar a la barda teníamos que recorrer al menos 3 KM. Huir no era una opción.

En esos días, encontramos a una niña pequeña, de entre 3 a 5 años, la verdad que ya no recuerdo su edad real. Ignorábamos como había llegado a ese lugar. Era rubia, de ojos claros, muy bonita. Claramente sabía la situación del lugar, y no se atrevía a hablar o hacer más solo lo necesario. No sabía nada acerca de sus padres o conocidos. Eramos su familia temporal en esos momentos. Luz la había encontrado, sola, escondida en un cuarto dentro de las instalaciones principales. Suponemos que la abandonaron ahí el día de inicio de todo este caos. Ella nunca nos dijo si era así que había llegado. Tal vez no quería decirnos, tal vez no lo recordaba, la verdad que no queríamos fastidiarla o asustarla si la llenábamos de pregunta. Nos reservamos nuestras dudas.

Ese día caminábamos en busca de un lugar donde refugiarnos, pues el anterior estaba plagado de ellos en los alrededores, y nos era difícil buscar suministros en el área. Solo era cuestión de tiempo para que nos encontraran. Con mucha cautela, caminábamos por las calles, para no llamar la atención. El ruido los llamaba, por lo cual no hablábamos mucho y nos comunicábamos mediante señas o susurros. De un momento a otro, uno de ellos se interpuso en nuestro camino, y tratamos de evitarlo rodeándolo  pero algo llamó su atención hacia donde estábamos y se percató de nuestra presencia. Se lanzó sobre Lucía, la cual corrió empujándolo  Eran ágiles, y fuertes. Era difícil abatir a uno de ellos. No quería imaginarme enfrentarme a un grupo, sería nuestra muerte. Me le lancé al igual que Luz. La niña pequeña que nos acompañaba, la cual no tenía nombre, gritaba. Tomé un palo de escoba que teníamos y se lo rompí en la cabeza. Este se rompió en dos, pero no fue suficiente para derribar al atacante. Este se me lanzo encima, a lo cual Lucía y Luz lo tiraron de los pies, y con un movimiento fuerte, una de ellas logró romperle una pierna. Me reintegré, Lucía tomó a la pequeña niña y corrimos. Los gritos de ellos estaban cerca, corrían hacia nuestra dirección. Desesperados, corrimos, tratando de evadirlos, esperando no encontrarnos con alguno. Entramos a un edificio grande y algo viejo, tomamos las escaleras y empezamos a subir. Pisos arriba, escuchábamos los quejidos de nuestros perseguidores en la planta baja. Sabían que estábamos ahí, pero no exactamente donde, nos buscaban... nos olían.

Llegamos al último piso, buscando donde ocultarnos. Ellos ya habían empezado a subir las escaleras velozmente. Para nuestra fortuna, la puerta de un departamento estaba abierta, a lo cual nos metimos dentro y cerramos. Pusimos el seguro de dentro y nos metimos a un rincón. Los cuatro estábamos asustados, nos quedamos en silencio, escuchando los ruidos de afuera... pisadas y gritos espantosos recorrían el lugar. Luz abrazo a la pequeña. Nadie se atrevió a levantarse. Nos juntamos como cachorros abrazándonos. Y así, pasaron minutos... horas... tal vez días...

domingo, 11 de noviembre de 2012

Forever Lost

"Y estamos aquí, donde todo con lo que hemos soñado y sonreído está perdido. Poco a poco se vuelve una visión llena de decadencia y desesperanza. Tienes recuerdos inconcisos de lo que alguna vez fue  y solo te queda la visión de lo que es y los pensamientos de lo que será.

Todo se viene abajo lentamente, sin mucho que podamos hacer, pues si no se hace algo al respecto desde el principio, no hay tiempo para remediarlo.

Y es ahí cuando nuestra voluntad se quiebra..."

Suicide by Star

"Te encuentras parado, en el mismo lugar, sin hacer ningún movimiento. No das ningún paso adelante. Sabes que tienes que hacerlo si es que deseas algo con esa persona, sin embargo, tienes miedo, no puedes avanzar. La misma gravedad te aleja de ella, mientras otro más fuerte consume tu materia. Eres devorado por aquel que se atrevió a hacer lo que tu no."

Music


jueves, 8 de noviembre de 2012

Acerca del Amor y el Instinto

Todos creemos que nos encontramos en un mundo donde uno de nuestros objetivos primordiales en la vida, si es que podemos llamarle así, es el amar a otra persona, dedicarle su vida, formar una familia y envejecer juntos. Hoy, mientras observaba a una mujer muy linda en el transporte, me puse a pensar durante un momento acerca de esto. Me vino a la mente la chica que en estos momentos me gusta, sonreí sarcásticamente un poco. (¿Envejecer? ¿Tener una familia?). Ella y yo no tenemos mucho en común, sin embargo tenemos un poco de química, al menos como amigos, realmente creo le soy indiferente en un sentido más allá a mera Amistad. La mayoría de las relaciones de este tipo hoy en día terminan en rompimientos, si no es que en divorcios. Mucha gente me ha comentado que lo interesante de las relaciones (muchas veces) es todos esos aspectos tan indiferentes que se tienen uno con el otro, así experimentan nuevas cosas o demás, incluso me hablan de relaciones entre conocidos mutuos o de ellos donde la pareja es prácticamente polos opuestos y me acuerdo siempre de algunas personas que me han llegado a gustar o interesar para buscar una relación "amorosa" (si se le puede llamar así). Realmente, pensé, es todo lo contrario. Se debe buscar a una persona que tengas varias cosas en común, pues después de todo, esto tiende a ser monótono algún día, y se puede llevar la relación haciendo actividades que a los dos le agraden y estos realizaban / disfrutaban tiempo antes de su relación, cuando estaban solteros.

Regresé a mi por un momento. ¿Envejecer? (Me pregunté una vez más). Me he percatado que las personas me tienden a aburrir algunas veces. Nunca pensé cortar una relación (de cualquier tipo) por esta emoción hasta hace poco, aún hasta este momento se me hace raro, sin embargo creo fue lo mejor. Es estúpido seguirse engañando tratando de meterte algo (o alguien a la cabeza) si simplemente ya no le encuentras interés (de cierta manera). Llámenme Hipócrita si así lo desean, pero a decir verdad a esa persona la llegué a Amar de cierta manera, o al menos eso pensé en su momento.

Todo este momento de reflexión aconteció mientras veía por la ventana y regresé mi mirada a esta mujer del transporte (la cual aparentaba entre 20 - 30 años) recordé una vez más a la chica que me gusta. El largo de pelo y el color me recordaron a ella, pero la que tenía enfrente se me hizo un poco más atractiva por sus facciones en el rostro. ¿Somos tan diferentes realmente? (Me pregunté). Imaginé el como podría decir "Podríamos intentarlo, a pesar que somos tan diferentes, pero tampoco no es que no podamos coexistir". Sonreí.

La verdad, es que el amor no es más que un sentimiento / emoción más en todo esto llamado "Ilusión". Unos cuantos químicos provocados por la atracción visual y de interacción con algunas personas. En ese momento pensé, que tal vez es un punto más para la reproducción de nuestra especie. Es nuestra naturaleza. A comparación de los animales al elegir pareja con la cual reproducirse, nosotros tendemos a ser mas minuciosos... mas selectivos, pero la idea principal es la misma. No necesitamos algo llamado "cortejo" (como los camaleones, los cuales usan sus colores para atraer pareja). Nuestro cortejo lo definimos como amor. Aún así, nuestros instintos siguen ahí. El como las personas somos hipócritas y sínicas. ¿O acaso me dirán que ustedes no han pensado en tener sexo con alguien mas solo por el hecho de sentir ese mismo placer? Somos una especie que usa el coito no para lo que la naturaleza realmente lo ha hecho, sino para satisfacer nuestros deseos de muchas formas. A eso se le llama Instinto.

miércoles, 1 de agosto de 2012

In A Heartbeat

No les podría decir en que año ni en que mes exactamente nos encontrábamos, parecía como si todo lo que alguna vez solía ser nuestra rutina de cada uno hubiera desaparecido completamente. Ahora estas consistían en un montón de acciones del hombre sedentario, adecuadas a nuestro mundo, o por lo menos lo poco que quedaba de él, buscando agua y comida para sobrevivir, así como un pequeño refugio donde pasar la noche.

En alguna parte de todo ese desastre llegué con un grupo de personas, a las cuales he podido llegar a considerar como mi familia. Varios me recuerda a mis tíos o tías, así como a mis primos, entre otros, aunque a decir verdad, no estoy del todo seguro si sean personas que encontré y me ayudaron por coincidencia y solidaridad, o en realidad se vieron en la necesidad de hacerlo pues en efecto, son mi verdadera familia.
Aquél día, la ciudad de Río se tornaba solitaria, como siempre desde que estábamos ahí, vaciando lo poco que encontrábamos en ella. Claramente la luz del sol, por algún extraño fenómeno físico, tornaba en un contraste de colores la ciudad por la mitad, y la luz caía cálidamente del lado este, mientras que del lado sur era todo lo contrarío. Y no era para más, pues además de tener dicha división, se podía observar la antigua vida en esa ciudad antes de todo esto. Bastaba con una mirada general para darse cuenta de los grandes edificios del lado oeste de la ciudad, mientras que del contrario podías encontrarte una infinidad de casitas pobres, denominadas favelas.

Entramos corriendo a aquel hotel lujoso, donde días atrás nos habíamos establecido temporalmente. Nos alcanzaron, y nos forzaron a pelear frente a frente en contra de ellos. Deseaba en esos momentos tener algo rígido para golpearlos, sin embargo solo lograba obtener objetos que se rompían al instante de impactar con ellos. A pesar de que nos encontrábamos en la parte Oeste de la ciudad, nos enfrentábamos con lo que alguna vez fue la población de la parte este, claramente pude imaginar como esa parte del mundo reaccionó cuando esta pandemia empezó. Los pobres desesperados, corriendo hacia los ricos, quitándoles su dinero, sus cosas, matándose unos a otros, no por un trozo de carne fresca, sino por un bote de agua. En algún momento la infección llegó aquí, y todos comenzaron a convertirse en esas cosas. No podía dejar de pensar en todo eso mientras arremetía contra ellos, uno por uno. Impactando cualquier cosa que encontrara en sus cráneos y cuerpos. Sus movimientos son lentos y se pueden evadir fácilmente, pero tienen la resistencia de tres personas.

Llegamos al piso donde se encontraban los demás, fuera de la entrada se encontraban unos cuantos tratando de alejar a nuestros atacantes. Los vencimos fácilmente y entramos al cuarto, el cual era grande. Éramos aproximadamente 10 personas.  Los que acabábamos de llegar preguntamos por 3 personas, las cuales no las vimos en el instante. Nos señalaron al cuarto del fondo. Se encontraban 2 de ellos tirados, muertos. Mordidos. Su piel se tornaba morada.

-¿Acaso están locos?- exclamé –Nos tenemos que deshacer de ellos, en cualquier momento se levantarán.-

Un compañero me tomó del hombro.

-Un momento, ahí falta uno, son solo dos.-

-¿Dónde está el otro?- pregunté

Entonces empecé a buscar por el lugar, y cuando estuve cerca de abrir la puerta del baño, sentí ese hedor. Alcancé a mirar por ese pequeño espacio entre la puerta y la pared a esa persona de espaldas, volteándose poco a poco. Cerré la puerta rápidamente, de no haberlo hecho, se me hubiera lanzado encima. De repente, los otros dos se empezaron a levantar. Todos sabíamos que esas cosas recién levantadas son más fuertes y agresivos, no podíamos enfrentarlos en ese momento, y menos en ese lugar. Empezamos a tomar lo poco que pudimos y salimos corriendo del lugar.
Llegó un momento, al salir del hotel, que nos encontramos con una horda de agresores, a lo cual, ni siquiera me percaté como poco a poco nuestro numero fue disminuyendo. Pronto me encontré solo, corriendo entre todas esas calles, cansado, maldiciendo a los estúpidos que habían conservado esos cuerpos en aquel lugar, donde habíamos podido subsistir durante varios días sin ningún problema. Pronto llegaron a mí aquellas imágenes que tanto me habían perturbado en el pasado, y lo seguían haciendo hoy en día...

*******

Tendrá aproximadamente un par de meses que todo esto empezó. Estados Unidos se encontró devastado en tan solo 6 semanas por esta pandemia. El gobierno nunca dio la cara. Los grupos de sobrevivientes subsisten como pueden, buscando comida y agua en hogares y almacenes abandonados, lidiando con los que alguna vez fueron nuestros vecinos y amigos.

Ese día nos encontrábamos explorando la zona, cuando un par de jóvenes, tal vez de 14 o 16 años se encontraban entre los arboles, escondidos, los detectamos y salieron corriendo hacia aquél camellón, lleno de juegos de parque.  El grupo, todos con mascara anti-gas, tomó sus armas y les apuntó mientras estos corrían, comenzaron a disparar sin advertencia alguna. Algunas balas rebotaban en las estructuras de los juegos infantiles, otras cuantas eran balas perdidas, sin embargo, al pasar de unos segundos, la joven fué derribada, mientras que el joven seguía corriendo con una pierna herida, hasta que una segunda bala impactó en su espalda  y quedó tirado en el asfalto. El grupo se acercó lentamente hacia él, se percató que este seguía con vida y procedió a darle el golpe de gracia.

El gobierno sabía algo, lo cual la población estaba claro nunca supo. Esta era su manera de controlar el virus, eliminando a los sobrevivientes. ¿Por qué hacerlo? Si después de todo, ellos no traen dicha infección con ellos. Deberían estar disparándoles a los que ya han sido víctimas de este, no a los que escapaban de estos para no correr dicho destino.

sábado, 26 de mayo de 2012

Luz y Destrucción

Era un sábado por la mañana, o bueno, al menos eso pensaba yo. Tal vez eran las 7:00 am, tal vez un poco más, la verdad que no lo recuerdo, pero el clima y viento de la mañana apuntaba a una hora aproximada. Nos encontrábamos en clase de Janette. Esta nos dio unas instrucciones y calificaciones respecto a nuestros trabajos finales. La clase duro poco y todos podíamos retirarnos en ese momento, sin embargo, ignoro por qué decidí quedarme a la siguiente clase que correspondía a la otra mitad de mi generación. Esperé unos 20 minutos tal vez, y todos empezaron a entrar. Poco a poco el salón se empezó a llenar. Todos eran conocidos míos, pues como mencioné anteriormente, era la otra mitad de mi generación, sin embargo, había unos cuantos de los cuales no sabía ni su nombre, tal vez eran de otro semestre.

De pronto, me percaté que el salón estaba lleno. Nunca había habido tantos alumnos en una materia de ese tipo, solo había visto esa cantidad en las materias sello. Volteé para todas partes, tratando de ubicar a todos y hacerme la idea de un número aproximado. Entonces la vi, sentada a un par de asientos de mí. Por mi cabeza solo pasó la pregunta ¿Qué hace ella aquí? Ni siquiera es de este semestre. Como sea, le hablé y la saludé de lejos, a lo cual ella contestó de igual manera y con una sonrisa. ¿Qué tendrá esa es sonrisa? (Me pregunté una vez más). 

La profesora llegó y la clase empezó. Cuando menos me dí cuenta, ella estaba regañándolos, reclamándoles de por qué no hacían nada en su clase, por que sus trabajos eran tan pobres. En ese momento me dí cuenta que era ella muy distinta con este grupo que con el mío. Como sea, era el último día de clases, sin embargo, me sentí mal por ellos, ignoro por qué, solo me dije a mi mismo que no estaba bien. Poco a poco el tiempo pasó y al final, les dio sus calificaciones y nos pasamos a retirar.

Al salir, traté de alcanzar a Anahí y la salude dándole un beso en la mejilla a diferencia del saludo anterior. Salimos del edificio caminando. (Juraría que nos encontrábamos en un salón del edificio K, sin embargo, estábamos en el edificio E). Volteé hacia el estacionamiento, el cuál estaba vacío y vi aquel espectáculo. Era una especie de neblina de luz, la cual iluminaba de manera "celestial" el lugar, era un fenómeno del cual nunca había escuchado e ignoraba por qué lo estaba presenciando, sin embargo, era una oportunidad perfecta para mí. Tome por atrás a Anahí, la cual no se había percatado de aquél suceso, y le tapé los ojos. Ella sonrió y me preguntó que qué pasaba. Acerque mi pecho a su espalda y la conduje poco a poco hacia adelante susurrándole que le iba a mostrar una sorpresa. Cuando llegamos al lugar, y justo antes de que yo pudiera quitar mis manos de sus ojos, esa extraña pero hermosa neblina desapareció. Yo solo bajé los brazos diciéndole que se había ido. ¿Que se ha ido? me preguntó. Fue entonces que le expliqué lo que había visto en ese momento, y era eso lo que le quería mostrar. Ella un poco sorprendida, sonrió. No supe que decir, y me sonrojé un poco.

Giré la cabeza por alguna extraña razón hacia el cielo, no a lo más alto, sino al horizonte, y entre aquellas montañas, pude ver como aquel Volcán brillaba de color rojo en su punta. Entonces le señalé a Anahi, para que mirara lo mismo que estaba viendo ese instante. La gente alrededor se percató y empezó a acercarse a donde estábamos, pues curiosamente, donde nos habíamos parado era un lugar donde se podía apreciar aquel suceso.

¿Es lava? Me pregunté. ¿Está haciendo erupción? Pensé. Nos quedamos observando algún rato. Se podía observar de igual forma una gran cortina de humo arriba de este. De un momento a otro, este hizo explosión lanzando unas grandes piedras de fuego al aire. Vimos la trayectoria de estos y nos percatamos que se dirigían a donde nos encontrábamos. Parecían meteoritos, de esos que ponen en las películas. La gente se asustó y empezó a correr. Abrazé a Anahí y empezamos a correr de igual forma. Estos hicieron impacto cerca de nosotros, tal vez dentro de la Universidad, lo ignorábamos, pero habían sido demasiado cerca. La gente corría de un lado a otro. De pronto, me encontraba en un lago y la gente trataba de cruzarlo. Tomé de la mano a Anahí y nos metimos al agua. No era tan hondo, por lo cual podíamos pasar caminando, lentamente. En medio, había una pequeña isla llena de rocas y arboles donde la gente se estaba refugiando, pues alrededor del lago caían piedras lanzadas por aquél volcán, y a decir verdad, la gente no sabía a donde correr, por lo que prefería refugiarse en aquel lugar.

Llegamos, y no sé por que demonios, unas extrañas criaturas, como felinos, empezaron a atacarnos. La gente corría y era mordida, otros devorados por aquellas criaturas. De un momento a otro, corrimos de éstas, y en un instante, perdí a Anahí. Entre tanta gente no sabía donde estaba. Me sentía atrapado en aquel lugar. Me defendí como pude de aquellas criaturas. En un momento, salté al agua y corrí con todas mis fuerzas.

Por mi mente pasó aquella casa solitaria, en un peñasco, donde de niño solía ir, y por mas peligroso que fuere, podía llegar y regresar de esta, pues estaba acostumbrado a hacerlo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Desastre

Recuerdo me encontraba con mi prima Gina en un edificio grande, buscábamos no se que, pero si no mal recuerdo, era una gran plaza, y recorríamos todas esas tiendas departamentales. Platicábamos, reíamos y demás como cualquier otra pareja que sale de compras.

De pronto, el la estructura se estremeció. Estaba temblando, la gente empezó a caminar rápido, otros cuantos empezaron a correr. Se escuchaban voces por todas partes. Yo la tomé de los hombros y empezamos a caminar juntos, buscando la salida. Una voz proveniente de los altavoces de emergencia de la plaza se escuchó clara y fuertemente. "A todas las personas que se encuentran en Manhattan, favor de trasladarse a la parte de Nueva York". ¿Por qué nos pediría eso? Entonces buscamos la salida cercana al lado de NY, y una vez que dimos con esta, empezamos a caminar por la calle.

No tardamos en avanzar 20 metros después de la salida de la plaza, cuando el suelo delante de nosotros se levantó. Era como si el suelo se partiera en dos, tratando de separar completamente el territorio. Los dos nos percatamos de esto, a lo cual corrimos y saltamos del otro lado de la grieta, la cual se extendía, haciendo caer algunos autos y personas a esta después de que nosotros la saltáramos. ¿Que está pasando? ¿Por esto nos pidieron dirigirnos a Nueva York? Empezamos a correr.

De manera repentina, empezaron a caer granizos, mas bien, cristales... del tamaño de un balón de fútbol americano. La gente caía noqueada, si no es que muerta por estos.... No eran demasiados, a lo cual había probabilidades de correr y salir ileso, por lo cual seguimos huyendo. Poco a poco, en nuestro trayecto, veía como esos grandes trozos de "cristal" le quitaban la vida a toda ese gente, la cual, como nosotros, huía despavorida, sin saber que pasaba... tratando de salvar su vida. La gente se escondía en los edificios, tratando de evitar esos meteoritos transparentes, sin embargo, estos parecían buscar la manera de romper los vidrios y dar con sus objetivos... nosotros. Empezamos a movernos de lugar en lugar, metiéndonos a los edificios en sus plantas bajas. Fuimos a parar a un edificio el cual daba con el mar. Miramos por la ventana, y nos quedamos atónitos a lo que vimos. Un maremoto. Corrimos para salir del edificio, pues sabíamos que si nos quedábamos ahí, moriríamos ahogados. Justo antes de salir, la ola paso sobre nosotros, fuñe entonces que seria el fin.

Un minuto después, me hallaba tirado en el pavimento. Mire a mi lado y estaba Gina de la misma forma, escupiendo agua de los pulmones. Me levanté como pude y la ayudé. La abrasé, los dos moríamos de miedo, sin embargo, seguimos adelante. Para ese momento, las calles estaban vacías. Todo ese caos, había ahuyentado a la gente de toda esa zona, así como a tantas otras las había matado. Toda esa agua corriendo por las calles... y esas olas que chocaban con los edificios lejanos, nos hacían ponernos nerviosos, más de lo que ya estábamos. De pronto, otra gran ola se lanzó contra nosotros. Jalé a Gina para refugiarnos entre dos paredes que se encontraban del otro lado de la calle, pero su miedo fué demasiado, que ella opto por correr hacia adelante. Fué ahí donde nos separamos.

Solo, sin saber que hacer, y con el pensamiento de ella en mi cabeza, corrí hacia una tienda. Desde afuera me percaté que era una tienda de artículos Navideños. ¿Acaso estaba cerca Navidad?. La tienda estaba intacta, sin daño alguno, a lo cual me entró una cierta tranquilidad. Subí unas escaleras, y me senté en el primer piso, desde el cual podía ver la entrada principal. Me encogí y tome mis piernas con mis brazos. Podía escuchar todos los ruidos de la naturaleza sobre esa pequeña tienda, aquellos cristales, el viento... el agua corriendo por la avenida principal. De pronto, se escuchó un gran sonido. La puerta principal, la cual era de madera, empezó a tronar, y de un momento a otro, esta se abrió de golpe, dejando entrar toda esa agua. Yo no tenía escapatoria, sabía que ahí iba a ser el fin.

viernes, 17 de febrero de 2012

I Love You / Te Amo



"If you were to turn into a snake tomorrow and begin devouring humans, and from the same mouth you started devouring humans, you cried out to me 'I love you', would I still be able to say 'I love you' the same way I do today?"

"Si mañana te convirtieras en una serpiente, y comenzaras a devorar humanos, y de la misma boca con la que empezaste a devorar humanos, me gritaras "¡Te Amo!" , ¿Todavía podría decirte "Te Amo" de la misma manera en que lo hago hoy?"


-Ichimaru Gin