viernes, 17 de junio de 2011

Soñando Contigo

Nos encontrábamos en aquel edificio, donde alguna vez experimenté la adrenalina de la guerra, tal vez no en vida real, pero me era familiar por eso.

Entre la multitud, nos encontrábamos una gran cantidad de amigos y conocidos. Era una gran reunión, el ambiente el adecuado y hacia algo de calor. Era como una vuelta al pasado, cuando todos estábamos juntos, pero era distinto. Sabia perfectamente lo que sentía por ti. Y te encontrabas ahí, tan linda como siempre.

Nos saludamos, platicamos, convivimos, bromeamos, reímos... nos miramos mutuamente, la convivencia ideal para mi ese día. De vez en cuando te tomaba del brazo y acariciaba tu piel, y tu hacías lo mismo, después nos abrazábamos, sin embargo, había momentos donde el llegaba y nos teníamos que apartar. ¿Por que hacerlo? Cierto, es complicado.

Tengo unas ganas enormes de decirte lo mucho que me encantas, y expresarte las ganas enormes de besarte, pero segundos después lo recuerdo. No puedo hacerlo, por lo menos no mientras el este presente.

Aún así, con tu presencia y tus palabras hacia mí me basta, estamos pasando un buen momento, un pequeño rato para conocernos mejor. Después... no recuerdo nada mas, el sueño se hace algo borroso.

De un momento a otro nos encontramos todos listos para regresar a clase, tu te encuentras llorando en tu lugar, mientras un grupo de chicas te preguntan si te encuentras bien, preguntándote por tu estado y el por que estas así. Me gustaría entrar a verte, saber el por que estas así y hacerte saber que estoy ahí, que cuentas conmigo, pero por alguna extraña razón mi cuerpo no reacciona, no me gusta estar entre tanta gente. ¿Acaso es eso? No lo creo, tu vales la pena para ignorar las cosas que no me gustan, así como mi Misantropía. ¿Entonces que es? ¿Acaso tengo la culpa de que estés así?

jueves, 16 de junio de 2011

Juntos en la Oscuridad

Estar acostado a tu lado, mirándonos los rostros, en medio de la oscuridad con la tenue luz de la luna entrando por la ventana. Diciéndote lo mucho que te quiero y lo cuanto que te extraño.

miércoles, 15 de junio de 2011

Geass of Love

Su Geass tenía el poder de provocar infinito amor hacia ella a toda persona que la rodeara. Todas las personas de la ciudad se vieron envueltas en su maldición, que a pesar de que era involuntaria, ella había decidido hacer aquel pacto. No tenía escapatoria.

"Vivir una vida llena de Amor Falso"

Pasaron los años, y entre esa vida de lujo inmunda, llegaron ideas enfermas. No podía seguir viviendo en toda esa falsedad. Poco a poco pensó que se volvería loca. No podía seguir adelante, o por lo menos eso pensó, hasta que un día él regresó. El único hombre en su vida que la amó verdaderamente, pues el no fue víctima de su Geass, amor puro, de esos que encuentras muy rara vez en tu vida.

El reencuentro ocasionó que los dos volvieran a amarse como en el pasado lo habían hecho, y decidió quedarse con él para toda su vida. Pasaron los meses, y ellos vivieron felizmente, el uno al lado del otro, sin embargo, la ciudad sintió celos a aquel sujeto. ¿Cómo era posible que su amada estuviera besando los labios de otro? No tardó mucho para que alguien hiciera lo impensable.  

Pocos días después, el fue asesinado. Ella, invadida en la locura, lo siguió a su eterno letargo, pues después de todo, donde hay amor hay odio.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Quiero Olvidarte

Me encontraba platicando con mi pareja. Solo me importaba esta en esos momentos. Nadie mas, ni siquiera aquella mujer a la cual antes ame apasionadamente. La he olvidado. He borrado sus recuerdos de mi mente, sus caricias... sus besos. Nunca fueron reales... solo una ilusión. Nos hemos deshecho de ella completamente... o bueno, por lo menos eso creí.

En un instante, vi salir a mi antiguo amor del salón de clases. Mi curiosidad hizo que volteara a ver que pasaba. Para mi desdicha, contemplé sus delicadas lagrimas recorriendo sus suaves mejillas. Cerré los ojos. Trate de ignorarlo, sin embargo, algo dentro de mi me lo impidió, y sin decir nada a mi novia, corrí preocupado a ella.

-¿Estas bien?- pregunté.

Ella no me contestó, solo siguió llorando. No podía soportar verla llorar, asi que la abrazé fuertemente preguntandole el motivo de su tristeza. Ella me abrazó fuertemente. Me percaté que despues de todos mis esfuerzos... No podía olvidarla, sin embargo, una parte de mi era lo que mas anhelaba en esos instantes.

"Maldita sea el dia en que te conocí". Me dije a mi mismo.

lunes, 10 de enero de 2011

Soy Padre

No recuerdo como comenzo esta historia. Tan solo recuerdo donde me encontraba. Era un lugar olvidado, que no recuerdo haber visitado  ni visto nunca, mas esa noche. ¿Que hacia ahi? 

Hace un momento me habian avisado que habia nacido mi hijo, recien unos cuantos minutos. Tenía ganas de verlo al igual que a su madre, y decirle lo tanto que la queria y la extrañaba.

Una persona me informó que podía entrar a verla. Era un hospital muy pobre. a mi ciriterio, pues el edificio era muy pequeño y mal cuidado. Recuerdo entrar a esa habitacion, y en una cama muy baja se encontraba ella, quizás en el piso. Se encontraba arropada por unos covertores rotos y algo sucios. Mi rostro se lleno con una sonrisa al igual que el de ella. Corrí a abrazarla y besarla. Nuestro hijo se encontraba a un costado de la cama. Noté algo raro en este, sin embargo, en primer instante, no me importó. 

-Te quiero tanto- expresé abrazandola

Ella me contestó con lo mismo. La miré y me acoste a su lado, con su rostro justo enfrente del mio. Acaricie sus mejillas con mis manos, delicadamente, sintiendo su calida piel y recojiendo sus lágrimas con mis yemas. Ella hacia lo mismo con las mías. Era una escena realmente hermosa y tierna. Mi cuerpo se estremecia. Mi estomago estaba repleto de mariposas.

Empezamos a expresarnos todo lo que sentiamos, el uno por el otro, al igual que por nuestro hijo.

Desde hace ya varios años tenía muchas ganas de conocerla en persona, sin embargo, no habiamos vernos, nuestras vidas nos lo impedian por el momento, sin embargo, le preguntaba el porqué habia venido hasta aca a dar a luz a nuestro hijo. Nunca me hubiera imaginado conocerla frente a frente de esta manera, y se lo expresaba una y otra vez lleno de emoción y sentimientos. Con palabras que provenian de mi corazón y emanaban de mis labios.

Sin emargo, una pizca de razonamiento entro en mi mente en ese momento lleno de felicidad y sentimientos. ¿Como era posible que aquella criatura fuera mia? Pues nunca habia tenido a esa mujer que amaba frente de mi, asi que mucho menos la habia besado. ¿¡Como era posible!? ¡¿Será que lo he olvidado?! No podia creer lo que estaba pensando. Por mas que trataba de recordar el como habiamos concordado, e incluso hecho el amor, no podía hacerlo. Esta era la primera vez que la tenia frente a mi. ¿Que esta sucediendo?

Por otra parte pense en esa criatura. Su piel tenia un raro tono verduzco. Tenia pequeñas deformidades. ¿Sera acaso que es nacimiento prematuro? Si fuera el caso, esas caracteristicas definitivamente no concordaban con esto.

Ella me tomo y me beso fuertemente, y nos abrazamos mientras ella me susurraba con sus labios entre los mios lo cuanto que me amaba. Olvidé todo lo anterior. Y me desvanecí.

Desperté. Ella dormía mientras nuestro hijo lo hacía de igual manera. Me levanté y regrese a mi casa. pensando en ella y en mi hijo. Entré por la entrada del auto, me percate que era de madrugada y la calle se encontraba completamente sola. Esa soledad me alteró un poco y me apresuré a entrar a mi casa.

Una vez dentro, hice lo que siempre hago a llegar a casa. Prender mi orndenador. Una vez encendido, entre al MSN y me topé con ella. "¿Que hace conectada? Se supone que deberia estar en el hospital en cama." pense consternado. 

La salude y ella a mi. Le pregunté que hacia conectada. Ella me respondió confundida. "¿De que hablas?" me preguntó. Le pregunte por nuestro hijo, y su situacion en el hospital. Ella me tomo por loco "¿Hijo? ¿Hospital?" expresó. Me dijo que ella en su vida me habia visto en persona, que aun no se había dado la oportunidad de vernos, y claro mucho menos se encontraba en mi ciudad en estos momentos. Ella estaba en su casa.

Entonces... ¿A quien besé en el hospital? ¿A quien le exprese todos esos sentimientos hace unas cuantas horas? ¡¿Que demonios esta pasando?!.

Corrí al auto y tomé el camino de regreso. Me percaté que el camino me llevó a un pueblo al cual no recuerdo haber ido antes, en mi vida. Llegue al susodicho hospital, el cual no era mas que una casa. Entré al cuarto donde se encontraba "ella". Me tope con un cadaver de una mujer en el suelo. A su lado el de un bebé recien nacido.

El Amor No Basta - Capitulo VII


Conociendo el Amor

Pasaron muchas semanas desde aquel día. Alejandra y yo nos hicimos muy amigos, ya que nos veíamos a diario en el parque. Ella iba a ese lugar por afición, mientras que yo solo iba por ella, para poder verla sonreír una vez más día con día.
En solo estas semanas, tuvimos para conocernos de pies a cabeza, ya que teníamos muchos gustos parecidos, pero el más importante, era la afición por la lectura.

Los dos habíamos leído centenares de libros en esta infame vida, pero lo mejor de todo, es que eran exactamente los mismos para ambos, a excepción de dos. Uno que ella se encontraba leyendo en estos momentos, el cual era aquel libro titulado “Pasión en las Sombras”. El otro era el que yo había escrito, que por cierto, estaba a punto de terminar…

Lo cierto era que en mi interior, me daba pena preguntar por el autor de ese libro, ya que tal vez, para mi desgracia, Alejandra pensaría que era un poco ignorante respecto a titulos, autores y sus respectibas obras, además, nunca habíamos tocado el tema de estos dos libros…

Poco a poco tomamos cariño el uno del otro, claro está que en mis intenciones era llegar a una relación más estrecha, pero por otra parte, estaba la pareja sentimental de Alejandra. Además, tampoco habíamos tocado el tema de aquel “sujeto”, ya que solo de pensar en aquel hombre, me daba un tremenda envidia, y me daría una rabia inmensa el enterarme del nombre de aquel ser…

Pasó el tiempo, y nuestra relación alcanzó un punto más, ya que empezamos a salir a otras partes. Recuerdo que la primera vez que salimos de ese parque fue para comprar un helado, que por cierto, Alejandra adoraba con todas sus fuerzas. ¿Y de que la culpo? ¿Acaso no el helado nos gusta a todos? Pero, al contrario de todas las demás personas, ella, tenía una cierta “adicción” por ese postre, ya que en todos los helados que comimos juntos, ella disfrutaba cucharada a cucharada su sabor, mientras que yo, me deleitaba, no con mi helado, sino con su expresión de felicidad al probar una a una esas cucharadas de su helado favorito, que por cierto, nunca me enteré de su sabor preferido, ya que siempre pedía uno distinto…

Después, empezamos a ir al cine. Recuerdo mi primera cita con ella a este. Para ser sincero, no recuerdo que película vimos, ya que me distraje toda la función con su delicada sonrisa y su linda mirada. Ella, al contrario, miró la película atentamente, ya que al fin de cuentas ella había elegido la función, y no la culpo de esa ocasión, ya que unas cuantas semanas después, vimos una de mis películas favoritas, en la cual solo retuve mi mirada en la pantalla… excepto en una parte… una escena muy especial llena de sentimientos tan profundos entre los protagonistas, y tanta fue la profundidad de esta, que no pudieron evitar que volteara a ver a ese ser que estaba a mi lado…

martes, 21 de diciembre de 2010

El Amor No Basta - Capitulo VI


Dándole otra oportunidad al Amor

Nunca desperté, pues no había dormido. No desayuné. Solo me quedé acostado en mi cama, con la vista fija en el techo y con la imagen del beso de la noche pasada grabada en mi mente. Esos momentos fueron horribles y escalofriantes, ya que sentía una traición del destino en mi alma.

Salí a caminar para poder despejar mi mente de esos recuerdos tan desagradables, pero no pude. Caminé y caminé. No sé por cuánto tiempo, pero simplemente me deje llevar por la delicada brisa del aire. Llegué a un lugar donde había mucha vegetación. Me tiré al pasto y me quede viendo el cielo durante horas. No podía sacar de mi mente esa escena tan dolorosa y repentina que había vivido un día antes. Conté nubes, conté cielos, pero ni aun así pude sacar eso de mi cabeza… En mis perdidos pensamientos, de repente, escuché una voz…

-¡Hola!-

Pero no le hice caso alguno.

-¿Estás bien?-

Fue cuando me percaté de que pertenecía a la voz de una dama. Entonces reintegré la mirada y me lleve la sorpresa de que la voz era de aquella mujer. Tragué saliva.

Por algún extraño motivo termine en ese parque, pero tanto era mi padecimiento, que no me percaté de ello, y menos aún de que fui a parar al lugar de lectura de esa mujer. Quedé petrificado durante unos segundos.

-¿Te encuentras bien?- preguntó 

En ese momento pude recuperar mi voz…

-Este… si…-

-Pareciera que estuvieras enfermo-

-Se podría decir… que algo así- respondí tartamudeando

Ella me miró y a los pocos segundos me sonrió.

-¡Eh!- Exclamó – ¡Yo te he visto en alguna parte!-

Entonces me sorprendí y no pude responder algo más que con una mirada llena de dudas.

-¡Sí! ¡Yo te he visto en alguna parte!-

-¿A si? ¿Se podría saber en dónde?- respondí

Ella pensó durante un minuto, y después dio un brinco.

-¡Ahora lo recuerdo! ¡Tú vienes todos los días a este parque! ¡Te sientas en aquella banca de haya! ¿No es así?- preguntó señalando mi lugar preferido de descanso

-Así es…- respondí sin saber que más decir

-¡Grandioso! Bueno, antes que nada, mi nombre es Alejandra-

Yo, sin saber que más expresar, me levanté tímidamente y con las mejillas sonrojadas.

-Encantado Alejandra…-

-¿Y cuál es tu nombre?- preguntó

-Javier…- dije temerosamente

-Bien Javier, pareces algo nervioso, ¿Pasa algo?-

-Tal vez…-

-Pues puedes contármelo, ya que soy una persona completamente fiable, así que anda, vamos, tal vez el hablarlo te ayude a pasar ese mal momento- exclamó felizmente

En ese momento supe que las palabras que salían de sus labios estaban llenas de sinceridad, esa alegría y humildad que destellaba de su ser, se daba a reflejar en sus ojos. Esto me dió a entender que enfrente de mí tenía a la mejor “amiga” que pudiera encontrar.

Pense por unos segundos. Su sinceridad y su sonrisa me invadieron, asi pues, no pude negarme a contarle mi historia, los motivos del por que me encontraba asi, tirado en medio de un parque, pero claro, cuidando los detalles, pues, ¿Qué pensaría de mi si se enterara de todo? No le podía decir que ella era la protagonista de mi cuento. Lo cierto, es que era una estupidez, pero mi corazón estaba seguro de toda esta situación.

Poco a poco empezó a atardecer y ella me consoló y me animo de todos estos desastres que me habían pasado, pero, vaya que funcionó, ya que nunca pensé que su compañía me animara tanto y me ayudara a deshacerme de esta melancolía prácticamente provocada por ella, o más bien, por lo que sentía por ella…

El Amor No Basta - Capitulo V


¿Decepción Amorosa?

Amaneció. Desperté con una sonrisa pintada en el rostro. Desayuné y me metí a la ducha. Me arreglé lo mejor posible, no tan elegante, pero tampoco tan deslucido, ni más ni menos. Ese día llegué al parque con unas horas de anticipación. ¿El por qué? No lo sabía. Solo llegué y me senté en mi banca que ya era habitual escoger.

Daba la casualidad que un vendedor de flores pasaba por ahí. Le llamé y el acudió a mí lo más pronto posible.

-¿Qué desea?- me preguntó

-Me preguntaba si tendrá alguna rosa-

-Por supuesto que sí-

-Bueno, si es así, deme la más linda y reluciente que tenga-

El florero tomó una, como nunca antes había visto alguna y la envolvió en un pequeño papel de plástico de color azul. Me la entregó y le pagué, y este se fue no sin darle las gracias. Pasó el tiempo…

Esperé a la vida, al tiempo y a la noche, pero solo eso llegó, ningún rastro de mi amada. ¿Decepción? Tal vez… pero, ¿Qué iba a hacer con esa rosa? La había comprado con el propósito de dársela, y nunca me había gustado dejar las cosas sin completar. Entonces me dirigí al lugar de lectura de mi inspiración, y la dejé sobre el pasto, colocándole un pequeño trozo de papel y me pasé a retirar.

Pasó la noche y llegó el siguiente día. Regresé al lugar de los hechos. Me percaté que la rosa se encontraba en perfecto estado y en la misma posición a como la había dejado el día anterior. Era muy temprano para ver a esa mujer, pero por algún extraño motivo, apareció ante mis ojos.

Tuve un sentimiento lleno de emoción y nervios, desesperación y horror, por algún momento pensé en ir lo más deprisa posible a por la rosa, pero mis piernas no respondieron, así que no me quedó de otra más que sentarme y observar. Daba la casualidad que ese día cargaba conmigo el libro que estaba leyendo en esos momentos, así que me tapé medio rostro con este y observe detenidamente los pasos y actos de ella.

Llegó al lugar. Suspiró y miró al suelo. Vi una expresión en su rostro de sorpresa. Fue entonces cuando tomó la rosa. Del interior de sus pétalos sacó un pequeño papel con una nota:

“Porque esta Pasión en las Sombras me desbarata completamente. Quisiera vivir una Pasión a Plena luz del Día. ¿Por qué no? Una Pasión que nos una con un vínculo infinito. Que nos separe de toda oscuridad. Porque esos ojos me recuerdan a la esperanza misma de la vida y tu sonrisa a la luz eterna del Sol. ¿Sabías que eres el ser más bello del mundo?”
                                                                                      “¿Por qué no?”

Tal vez era una nota algo rara y con un poco de incoherencia, pero no sabía expresarme de otro sentido, ya que ni su nombre conocía, pero, ¿Cómo podía estar enamorado de una mujer a la cual solo conozco de vista y ni siquiera sabe de mi existencia? No lo sabía…

Al terminar de leer esta nota, reintegró la mirada. Suspiró una vez más y miró a todas partes con una expresión de búsqueda. Lo único que pude hacer fue fijar mi mirada en mi libro y fingir que leía este sin importarme la vida de los demás ni lo que pasaría con la mía.

Entonces guardó la rosa en su bolso y se sentó en el pasto. Sentí una voz que me decía que le preguntara su nombre, pero me abstuve a hacerlo. Solo la vi, con un rostro lleno de ternura y una mirada desviada a la nota que le había escrito. Su expresión era la misma de una persona confundida.

Pasó la tarde y ya no pude abstenerme más. En ese momento me armé de valor y me paré. Miré al frente y cerré los ojos. Pensé detenidamente en las palabras que iba a usar y al decidirme por algunas, abrí mis ojos.
Pero grande fue mi sorpresa que ella también estaba parada, y se dirigió hacia mí. En ese momento quedé paralizado y lo único que se escuchó de mi fue el ruido que hice al pasar saliva. Ella extendió sus brazos y pareció como si fuera a recibir un abrazo de esa mujer. Pero no pasó eso…

Me pasó de alto y solo rozó su bolso con mi brazo. En ese momento regresé la mirada a ella, y me percaté que el abrazo era para un hombre que estaba parado a algunos metros atrás de mí. Observé como los dos se abrazaron fuertemente, como si quisieran hacerse un mismo ser y después de eso, para mi desgracia, fundieron sus almas y sus labios con un beso lleno de pasión.

Entonces se pintó en mi rostro una tristeza infame, tan grande como la alegría que había sentido al verla por primera vez. Lo único que pude hacer fué caminar de regreso a mi casa, con una cara llena de melancolía.
Me acosté en el sofá y no dormí para nada ese noche, pues los recuerdos tormentosos me invadían completamente. ¿Decepción? Sí, eso era…

lunes, 20 de diciembre de 2010

El Amor No Basta - Capitulo IV

Siguiendo al Amor


Desperté con un sentimiento de vacío. Me vestí con ese mismo sentimiento. Desayuné prácticamente eso…
Daban las 12:00 de la tarde. En esos momentos me encontraba leyendo un libro llamado “Tres almas perdidas en dos mundos”. Este trataba de dos hombres que amaban a la misma mujer. En ella caía la decisión de a cuál de los dos elegir, pues extrañamente ella amaba a ambos. Si ella elegía a uno, su mundo se desarrollaría de una manera muy distinta a si escogía al otro. Era un libro que constaba de 12 pequeños capítulos, de los cuales solo llevaba 9 leídos. Mi preferencia por la lectura me llevaba a leer a cualquier autor, fuera conocido o no, ya que esto me importaba en los más mínimo. Pero, en esta ocasión, me encontraba leyendo un libro escrito por mi mismo… ¿Para que leer el libro que yo mismo escribí? Muy simple. Porque tenía la afición de leer y leer mis libros favoritos, y ¿Por qué no debería ser uno de mis favoritos siendo un texto adaptado por mi mismo?

Pasaron las horas. El reloj marcaba las 4:30 PM. Fue entonces cuando me aburrí. Me aburrí de la lectura, de la tarde, de mi hogar y también de mi vida… Me quede algunos momentos sentado en el sofá pensando que hacer. El mismo vacío de esa mañana me enrollaba completamente. Fue entonces cuando se me ocurrió la idea de volver a ese parque. Volver a ese lugar en el cual vi el mejor paisaje del Sol, hablando metafóricamente. Me levanté de un brinco, tomé las llaves de mi casa y me pasé a retirar.

Caminé durante algunos cuartos de hora. Sinceramente no recuerdo cuanto tiempo caminé, pero no me importó. Al llegar al lugar, me senté en una pequeña banca, la cual estaba a unos metros de mi lugar de reposo del día anterior. Me distraje un poco con el paisaje natural de ese pequeño parque.

-¡Vaya que la sombras de los arboles te traen tranquilidad!- exclamé en voz baja

Fue entonces cuando me percaté de que enfrente de mí, se encontraba la misma mujer de un día antes. En ese preciso sentí que ese vacío dentro de mí desaparecía drásticamente y en vez de eso, lo sustituía un sentimiento de vida eterna y alegría. Me quedé con la mirada pasmada en ella. Miré sus ojos, su cabello, sus labios…
Me di cuenta que una vez más estaba leyendo el libro titulado Pasión en las Sombras.

-¿Será acaso que ella viene todos los días para relajares y leer ese libro con esta tranquilidad que a cualquiera volvería adicto?- pensé

Y pasaron los segundos y minutos. Oscureció y ella se pasó a retirar, no sin antes mirar la hora.

-¿Habrá notado esta vez mi presencia?- me pregunté

No lo supe. Pero de nuevo no me importó, ya que me bastó con el hecho de poder verla una vez más, de deleitar mi mirada con su belleza y darme la satisfacción y tranquilidad más grande del mundo.

Y fue desde ese día que a diario fui a ese parque, solo para poder ver su rostro una y otra vez,  para regresar a mi casa con su rostro en mi mente, ir a la cama con el deseo de que llegara el día de mañana lo más antes posible, y con los sueños más delicados que había tenido en toda mi vida.

¿De qué trataba su libro? No lo sabía. Días después fui de biblioteca en biblioteca y de librería en librería buscando dicho libro, sin obtener resultados positivos. “¿Esta seguro que ese es el título?” “¿No será que tiene los datos incorrectos?” “¿Conoce el autor de la obra?” Eran las palabras que me decían los encargados de dichas  librerías y bibliotecas. Incluso una señora de edad avanzada me llamó “Loco”. ¿Será la misma del otro día? No lo sé…

Y fue cuando una noche, en mis vagos pensamientos y mis eternos recuerdos, me llegó la tentación de saber el nombre de ese ser divino que me había dejado en velo durante semanas. Pensé detenidamente y en ese mismo instante tome una desición…

El Amor No Basta - Capitulo III

Amor a Primera Vista


Mi mirada quedó atrapada al ver ese pedazo de vida que tenía enfrente de mí. En ese momento tuve el presentimiento de ver a un ángel  caído del cielo, y cabe mencionar que nunca había creído en los ángeles, sino hasta ese momento. Mis ojos quedaron envueltos por un sentimiento de satisfacción y alegría, de tranquilidad y equilibrio.

Y fue ese día, en que la vi por primera vez, a esa alma “infame” que perturbaría mis sentimientos y mi corazón, pero no me importó, porque en ese preciso momento mi mente no tenía idea alguna de quien era en realidad ella. Una mujer… solo eso.

Observé detenidamente su largo y oscuro cabello, sus ojos. Esos ojos llenos de luz y vida que recuerdan a uno la belleza de las estrellas a los ojos del humano. Ese rostro tan delicado y tan agraciado por los dioses.
En ese momento me di cuenta que había sido Amor a Primera Vista.

Miré cautelosamente durante algunos momentos, pues mi vista no se pudo apartar de ella. Me percaté de que en sus manos sostenía un pequeño libro, el cual estaba leyendo con mucha atención. Para ser exactos, “Pasión en las Sombras” era el titulo de ese libro.

Cabe mencionar que en mi mente tenía una extensa biblioteca de libros, pues uno de mis pasatiempos favoritos era la lectura y la escritura. Y estos, junto con una caminata, eran tareas y afanes exquisitos para mí.

-¿Pasión en las Sombras?- me pregunté

Observé durante algunos momentos mas a esa mujer que posaba enfrente de mi. Pude sentir entonces su eterna concentración en esos textos que leía con detenimiento y atención, y por algunos segundos, sentí que me estuviera leyendo en voz alta lo que sus ojos veían.

Pasaron un par de segundos, otros cuantos minutos, tal vez horas, y durante todo ese tiempo no pude apartar la vista de ella. Fue entonces que, momentáneamente cerró su libro, y en ese instante, yo reaccione de mi eterno letargo. Ella se reintegró y guardó su libro en un pequeño bolso que cargaba consigo. Entonces miró el parque detenidamente. Al pasar la mirada por el lugar en el que yo descansaba, traté de sonreírle, pero por algún motivo mis labios no reaccionaron. Ella miró su reloj, e hizo una expresión con su rostro. Tomó su bolso y se fué.

-¿Habrá notado mi presencia?- pensé

Sinceramente no me importó si me había visto o no. Solo miré el cielo. Miré las nubes y las estrellas. Y al ver la luna, pude ver el rostro de ese ser que ese día me había dejado pasmado de por vida. En ese momento, me di cuenta que había oscurecido. Me percaté de que pasaban ya de las 7:00 PM, y me reintegré de un salto.

Regresé a casa, pensando en esa estrella tan linda que el cielo me había dado la oportunidad de ver. Caminé y caminé durante horas, y llegué a mi hogar. Tomé una ducha y me acosté. Esa noche dormí muy poco, pues los pensamientos de mi mente no me dejaron cerrar los ojos…